Inhabilitan un año a un jugador veterano por agredir al árbitro

Nieves D. Amil
Nieves D. Amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

RAMON LEIRO

El futbolista del Merendero de Marín agarró la cara del colegiado con la mano después de conceder un gol en un supuesto fuera de juego

07 feb 2020 . Actualizado a las 18:48 h.

El último partido del Merendero no pudo acabar de peor forma para el propio equipo y para el fútbol de veteranos. En el minuto 72 de juego y con un 3-1 en el marcador para los locales, el árbitro suspende el partido y redacta un acta en el que recoge la agresión de un jugador y otros ataques verbales que acaban con un jugador inhabilitado durante un año, cuatro partidos para otro y uno más para un tercero. La condena de la Federación Galega de Fútbol es clara: «un año de inhabilitación por agredir al árbitro originando lesión y precisando asistencia médica, aún sin ello, se estima que hubo riesgo grave dada la naturaleza de la acción».

Desde el Merendero condenan cualquier acto violento en los campos de fútbol, pero quieren explicar su versión del partido. Aseguran que se ha sobredimensionado lo ocurrido y que lo que sucedió en el campo no se corresponde con lo redactado en el documento oficial y firmado, además, por ambos equipos. El presidente del club señala que «el partido estaba muy caldeado por las decisiones arbitrales después de que el primer gol fuese en fuera de juego».

En el minuto 72, poco después de que el Merendero encajase el tercer gol, llegó la segunda tarjeta amarilla a un jugador, que acababa de recibir la primera. En ese momento uno de los futbolistas se dirige al árbitro para increparle que pite ya para continuar el encuentro. Según lo que recoge el acta, le dijo: «Pita de una puta vez y deja de provocarnos, cojones». Y fue ahí cuando se desencadenó la tormenta que acabaría con la prohibición de jugar durante un año para el futbolista del Merendero. «Uno de los jugadores siguió protestando por la acción y agarró al árbitro por la cara», explica el presidente, quien reconoce que le duele profundamente que ocurran esas cosas.

Recalca que el jugador, como todo el club, está arrepentido de lo ocurrido. En el acta arbitral se refleja que una vez expulsado el jugador por hablarle al colegiado de forma alterada, «este se dirige a mí de forma violenta propinándome un fuerte manotazo el cual impacta en mi cara, desplazándome a la vez hacia atrás y produciéndome una hemorragia sangrante en una encía». Tras este incidente, el árbitro decide suspender el encuentro «por estar en peligro mi integridad física» y en el caso de reanudarse se hará a partir del minuto 73 con saque de centro para el Merendero.

El club marinense insiste después de este triste episodio que «somos los primeros en catalogar el acta como desafortunada, pero somos los mayores defensores del juego limpio y defendemos que este tipo de actos no estén en nuestro fútbol». Y muestran su «máximo arrepentimiento», a pesar de que recalcan que «el acta desvirtúa totalmente lo acontecido en el partido, que no pasó de las típicas protestas y la mala actuación de nuestro jugador de ponerle la mano en la cara, pero en ningún momento quiso golpearlo o agredirlo».