Lores resiste la erosión y, sin relevo, se obliga a una séptima tentativa. Rafa Domínguez consolida al PP. Pero no se vislumbra vuelco, sino repetición de gobierno BNG-PSOE
27 may 2021 . Actualizado a las 11:46 h.El trabajo de Sondaxe para La Voz de Galicia nos pone ante el espejo a los partidos y sus respectivos liderazgos locales, justo cuando se cumple la mitad del mandato y, por tanto, solo restan dos años para el nuevo envite electoral. A modo de introducción, el resultado de este trabajo demoscópico nos propone una serie de argumentos para su análisis. Primero: pone en evidencia la solidez de los liderazgos y si cabe pensar en alternativas. Segundo: señala una tendencia de voto que en el 2023 podría conllevar la repetición de un gobierno municipal de izquierdas comandado por el BNG, en solitario o con el apoyo del PSOE, que sigue camino de ser una fuerza residual. Tercero: indica la estabilidad del PP como principal fuerza alternativa y a Rafa Domínguez como aspirante consolidado, sin aparente desgaste después de dos años; pero tampoco se atisba que sus posibilidades de crecimiento les permitan pensar en dar un vuelco al reparto de escaños. Y cuarto: la próxima corporación municipal será probablemente tripartita. BNG, PP y PSOE copan el voto de los pontevedreses. No se percibe que vaya a quedar hueco para nadie más.
La prognosis de Sondaxe señala la quiebra confirmada de lo fue Ciudadanos (Goyo Revenga deberá ir pensando en buscar acomodo); descarta las posibilidades de las diversas opciones de izquierda populista (Podemos, Más País, Mareas…); y finalmente se confirma que se mantiene el tapón contra Vox que ha construido la estrategia de Feijoo al frente del PP, alejando a los de Abascal del 5 % del voto válido para entrar, en este caso, en el Ayuntamiento pontevedrés.
Lores aún mantiene al BNG
La nota de 5,53 que obtiene la gestión del actual alcalde, después de 22 años en el cargo, evidencia que Miguel Anxo Fernández Lores aún resiste la erosión que, como cualquier otro político tan longevo, también experimenta. La comparación con las notas que obtuvo el regidor en anteriores barómetros de Sondaxe, constatan como va decreciendo (6,67 en el 2017; 5,64 en el 2019). Es obvio que determinadas decisiones y acontecimientos recientes van desgastando -aunque lentamente- el innegable carisma del regidor.
Los datos del barómetro sitúan al propio interesado y, sobre todo, a su partido político ante una evidencia reiterada: sin Lores, no hay cartel ganador ni garantía de seguir gobernando. Como si fuera una condena fatalista: el destino de Fernández Lores sería seguir. Sí o sí. Estaría obligado a concurrir ante las urnas con 69 años para intentar un séptimo mandato en virtud de su tirón electoral y ante la alarmante desconfianza del BNG sobre las posibilidades que tendrían con un sucesor/a que se presentase sin el amparo de Lores.
El horizonte de una mayoría absoluta (13 concejales) que una vez más se le atribuye al BNG en sondeos como este, es una teoría no consumada como ha ocurrido en el 2015 y 2019. Desde luego, la posibilidad, remota, de obtenerla solo se construiría con Lores al frente. De ninguna otra manera.
El sino del PSOE
El barómetro de Sondaxe acredita el sino del PSOE local desde hace años. En gobiernos de coalición, la gestión de los munícipes socialistas se mimetiza hasta diluirse. El Bloque les come las papas. Si asumen que es el precio a pagar, a cambio de estar encaramados en el poder municipal, pues está bien. Pero el Partido Socialista en Pontevedra, por historia y sentido de la responsabilidad, no debería convertirse en una fuerza residual que parezca condenada a ser socio necesario de una coalición y nunca, en cambio, quien liderase un gobierno de izquierdas.
El primer teniente de alcalde, Tino Fernández, recibe peor valoración que el jefe de la oposición y la gestión del PSOE, menos nota que la recibida por el Partido Popular. Dos datos llamativos que deberán pensar los militantes si quieren salir del estancamiento en que se encuentra la agrupación socialista, donde la renovación también brilla por su ausencia desde hace lustros. Cierto es también que el barómetro constata una fortaleza del PSOE local: una bolsa de voto fiel que les garantiza más o menos unos 3 concejales en cada cita electoral.
Domínguez se consolida
Habrá quienes en el PP local piensen que este barómetro de Sondaxe les da un palo. Errónea lectura. Lo que se constata, de entrada, es que el liderazgo de Rafa Domínguez como jefe de la oposición, se ha consolidado. Tanto la nota que obtiene como el grado de conocimiento que ha adquirido, acreditan que está al alza. No hay desgaste pues la prognosis le atribuye que mantendría los escaños actuales. Pero al mismo tiempo se evidencia una realidad dramática para la derecha local: hoy por hoy, el Partido Popular tendría escasas probabilidades de darle la vuelta a la tortilla en el consistorio. La última vez que gobernó fue en el período 1995/1999 y resultó crucial la jugada de Eladio Portela con la candidatura Pontevedra Unida que, con 2 concejales, fue la pata en la que se apoyó Juan Luis Pedrosa para gobernar.
La desaparición de Ciudadanos y la ausencia de otras opciones de tipo independiente, dejan al PP pontevedrés huérfano de socios potenciales y obligaría a Rafa Domínguez y los suyos a protagonizar un vuelco ahora mismo impensable.