El alcalde de Pontevedra intenta parar el traslado del mercadillo ambulante. Del mismo modo que el BNG obstruye otros proyectos del tándem Puentes/Blanco
26 feb 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Era cuestión de tiempo según nos acercamos al 28 de mayo. Al final, las caretas se caen y quedan al descubierto las intenciones de cada cual. De modo que se evidencia que el sector mayoritario del gobierno municipal le pone la proa al socio minoritario. Trata de evitar que el PSOE destaque y alcance un protagonismo propio, escapando de la alargada sombra de 24 años de alcaldías consecutivas de Miguel Anxo Fernández Lores. Máxime cuando el candidato socialista, Iván Puentes, ya ha manifestado públicamente, en su reciente presentación, que considera a Lores «agotado»; aprecia que el BNG ha caído en la autocomplacencia y reclama que los votantes avalen un vuelco posibilitando que sea el PSOE quien capitanee un futuro gobierno de coalición en esta ciudad. Toda una «declaración de guerra», según se interpretó por el partido nacionalista.
La «feria»
El cortocircuito se acaba de producir en un asunto que los socialistas consideran prioritario y que, para el BNG, es, cuando menos, incómodo. Hablamos del traslado del mercadillo ambulante de los sábados cuyo retorno al centro de la ciudad es un objetivo de inmediata ejecución para el PSOE, pensado como un elemento de dinamización económica. En lucha con la evidente oposición del alcalde y demás concejales del Bloque.
Yoya Blanco, la concejala responsable de la materia, se ha comprometido públicamente, tanto con los ambulantes como con la ciudadanía, en consumar ese retorno de la «feria» al centro, después de 35 años de exilio. De hecho, tras barajar un par de posibles emplazamientos fallidos y tener que retrasar fecha, la concejala de Mercados espera poder materializar ese retorno en la primera quincena de marzo. Cuenta con todo el apoyo de su compañero de filas Iván Puentes, cuya concejalía ha facilitado los trabajos de adecuación del espacio a ocupar por los tenderetes en la Alameda.
Pero tanto Yoya como Iván se estaban esperando que el BNG les pusiese la proa. Hace un mes, cuando escribí de este asunto, avisábamos que el sector nacionalista del gabinete municipal andaba remoloneando, con una visible falta de entusiasmo por la idea de los socialistas.
Interpretaciones dispares
El sector BNG «encontró» la excusa para justificar su rechazo y se parapetó en un informe encargado a la Policía Local —dependiente de una concejalía bloqueira— cuya redacción tardó semanas debido a evidentes presiones.
El texto final del informe policial da lugar a interpretaciones dispares, pues lo que para Yoya e Iván constituye un aval a su decisión, es para Lores, Villaverde y demás concelleiros, un aviso de probables problemas de tráfico que se derivarían de ese traslado.
Ciertamente habrá que tener en cuenta que la instalación de la «feria» en la Alameda atraerá más ambulantes, más público, más movimiento, más coches lo que se traduce en la necesidad de habilitar un plan de tráfico y prever espacios de aparcamiento disuasorio, complementarios a los ya existentes en los párkings de pago. Y el traslado del mercadillo conllevará poner el foco, de nuevo, en la inutilidad de haber cerrado una avenida como Reina Victoria, capada caprichosamente desde septiembre del 2020 bajo la coartada del covid, constituyendo una manifiesta dificultad para la circulación de vehículos en el entorno y en el resto de la ciudad.
Al final, la cuestión de si el traslado de la «feria» prospera o no, estará en saber si Lores y demás concejales del BNG taponan la decisión en una junta de gobierno local, donde tienen aplastante mayoría.
Capacidad de aguante
Estamos ante uno de los asuntos que pone a prueba la capacidad de aguante a falta de un trimestre para el final del mandato. No es el único. Los socialistas han detectado también resistencias de los nacionalistas a permitir que se gestionen en tiempo y forma otros planes de las concejalías dirigidas por Puentes y Blanco. Por ejemplo, con el proyecto de destape del río Gafos. El BNG lo negará en público, pero obstruye los propósitos de sus socios de gobierno. Por ejemplo, desalentando a constructoras que se han interesado, como han terminado de enterarse los propios socialistas.
Por eso no es de extrañar el énfasis con el que el sector socialista del gabinete municipal acaba de anunciar el inicio de las catas que finalmente realiza Covsa en A Tablada, donde está prevista una futura pasarela metálica que conectará ambas márgenes del río en ese punto.
Las obras en ese tramo del Gafos, entre General Rubín y Rosalía de Castro, con un presupuesto de apenas medio millón de euros, deberían empezar «en cuestión de semanas», según la concejalía de Iván Puentes. Es un ejercicio de fe a la vista del retraso acumulado en todas las actuaciones previstas en el curso del Gafos, cifradas en más de 2 millones de euros. Especialmente con la sangrante visión de un tramo de 400 metros del paseo peatonal vallado por riesgo de desplome. Desde marzo del 2021.
No habrá ruptura
Pese a todas las dudas y resquemores entre socios, no asistiremos a ruptura alguna del gobierno de coalición. Tensiones, sí. Cada vez más evidentes y cotidianas. Pero nada más. Ni al BNG ni al PSOE les conviene romper. Ni política ni económicamente. Están condenados a convivir. Al menos hasta que hablen las urnas. A partir del 29 de mayo, según el resultado, ya se verá.