Reclaman en Pontevedra a Política Social un concurso de traslados para poder conciliar

PONTEVEDRA

Trabajadoras se concentraron este viernes en el exterior de la residencia de Campolongo
26 may 2023 . Actualizado a las 15:18 h.Un grupo de trabajadoras de distintas categorías se concentraron este viernes en el exterior de la Residencia de Maiores de Campolongo, en Pontevedra, para reclamar a la Consellería de Política Social que convoque un concurso de traslados. «O persoal ao servizo desta consellería leva once anos sen oportunidades para traballar cerca do seu fogar, xa que son estes os anos que pasaron desde o último concurso de traslados», se quejan.
Exponen que se trata de un colectivo mayoritariamente femenino, con edades comprendidas entre 45 y 65 años, donde la mayor parte tiene a su cargo el cuidado de hijo o mayores, «sendo imposible a conciliación ao traballar a 60 quilómetros da súa casa». Remachan los convocantes que, por desgracia, muchas de ellas se van a jubilar en breve sin poder optar a un puesto de trabajo próximo a su domicilio, y otras verán crecer a sus hijos sin poder disfrutar del derecho que «todas as mulleres deberiamos ter á conciliación familiar».
Las afectadas se preguntan por qué precisamente en la Consellería de Política Social no se convocan concursos de traslados. Apuntan que en el resto de departamentos de la Xunta se tramitan con cierta frecuencia y piden a la conselleira, Fabiola García, que vele por su personal y «coide a quen coida». Recuerdan que Política Social «vén de promocionar diferentes actos amosando a súa implicación na igualdade entre mulleres e homes, a protección da familia, e a conciliación da vida familiar e laboral para o coidado dos maiores e dos fillos».

María Ángeles Fernández Lozano tiene 53 años y es auxiliar de enfermería. Lleva trabajando desde el 2015 en la residencia de Campolongo en comisión de servicio. Reside en Combarro (Poio) y tiene a su cargo un hijo de 12 años, una madre con 75 años y demencia y un tío de 72 años con problemas psíquicos y otras patologías graves. Su plaza fija está en una residencia asistida de Vigo. Ángeles trabaja a turnos —mañana, tarde o noche— y tira de allegados para cuidar a esos dos familiares dependientes cuando ella está en su jornada laboral. «Me parece injusto, estamos excluidas y es como un castigo. No sabemos por qué no convocan el concurso de traslados. Esta situación nos genera ansiedad y preocupación, que se suma a la carga de trabajo que afrontamos porque estamos bajo mínimos de personal», se lamenta. Dice que, en su caso, si tuviera que ir a trabajar a Vigo su vida se pondría patas arriba y se le haría todavía más difícil la conciliación. «Hay compañeras que pasan de los 60 años y tienen adaptaciones de puesto, otras que están a punto de jubilarse y que podrían tener muchas dificultades», subraya.
Desde la Consellería de Política Social se limitaron a señalar que el concurso de traslados no es su competencia, al depender de la Consellería de Facenda.