Lisi Da Silva: «Una escritora novel como yo, si meto un libro de 800 páginas, nadie lo quiere»

PONTEVEDRA

Miguel Villar

La autora recupera a su personaje de Lola Oliveira en el segundo volumen de la trilogía «Crebas»

22 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Con El ruido de los tonos grises, que este viernes se presentó en la librería Nobel de Ourense, Lisi Da Silva continúa ahondando en el pasado de Lola Oliveira, a quien presentó en Martín no sabe morir, primer tomo de la trilogía Crebas. «Lola descubre realmente de dónde proviene, que es lo que ella no sabe en la primera novela. No sabe qué es su infancia, quién es su madre... Sabe quién es, pero nunca la nunca la ha visto. No sabe quién es su padre, no sabe porque vivió en un orfanato, no sabe porque no tiene una cobertura de familia detrás», remarca.

—¿Se desvelarán estos interrogantes en esta novela?

—En esta segunda novela se va a descubrir una parte del pasado de su madre. Mientras está resolviendo un caso, se va a encontrar con que hay una parte de la vida de su madre que se relaciona con el caso y, además, un compañero investigando un episodio que le pasa a Lola en la primera novela se encontrará con una parte de la historia de España, se encontrará con el Patronato de Protección a la Mujer. Lo descubrí buscando ese período de tiempo en el que la madre de Lola había desaparecido. Empecé a buscar un poco lo que podía haber sucedido en la historia de España y me encontré con este período de la historia, me encontré con Consuelo García del Cid Guerra, que es una mujer que vivió esa situación y es periodista y escritora. Me puse en contacto con ella para que la cosa fuera verídica y me encajaban los años.

Miguel Villar

—Entiendo, por tanto, que el Patronato sale en la novela.

—Me puse a investigar sobre eso y sacamos a la luz esa parte de la historia de España, que fue el Patronato de Protección a la Mujer, que ahí es donde está el pasado de Lola y eso es lo que se descubre en esta segunda novela, aparte de otras cosas más relacionadas con el caso. Hablamos de las consecuencias de la violencia sobre la infancia cuando eres adulto, que es el caso que va a resolver Lola en esta novela. O sea, ¿qué pasa cuando un niño no ha sido cuidado de una manera adecuada? ¿Cuáles son las consecuencias en su vida adulta? ¿Cómo la gestiona y a qué le puede llevar? Y el resto, en la tercera.

—Tiene claro que va a ser una trilogía, ¿no?

—Sí. Lo tengo claro desde que iba por la mitad de Martín no sabe morir. Entiendo que una escritora novel como yo, si meto un libro de ochocientas páginas, no lo quiere nadie. Nadie se atreve a eso. Decidí que sería una trilogía y ya estoy con la tercera parte. Mi intención es sacarla este año, más que nada porque yo no soy George R. R. Martin y mis lectores no van a estar esperando diez años a que saque la segunda parte.

Miguel Villar

—¿Qué fue lo más complejo de enfrentarse a la historia de Lola?

—La novela negra tiene una parte muy jugosa, que es que alrededor de la historia en sí, de la trama básica de lo que es resolver un asesinato, un secuestro o lo que sea, tú puedes dibujar los personajes como quieras. Ahí puedes poner todo lo que tú tengas y yo quería tener un poco de parte reivindicativa. Igual que en la primera se muestra un poco la vertiente LGTBI, en la segunda se expone esta parte de la historia de España, cómo funcionamos, los miedos... Lo complejo es que el personaje no se quedase diluido, no se quedase pobre, no perdiese frescura y ganas de seguir sabiendo. Eso fue un poquito lo más lo más complejo y creo que, en general, es lo más complejo de la trilogía.

—Una vez concluya la trilogía, ¿seguirá escribiendo?

—Pienso seguir escribiendo mientras tenga la capacidad de poder hacerlo. Empecé a escribir porque es algo que siempre me gustó. Tengo 64 años, voy a hacer 65, y siempre me gustó escribir, siempre me gustó leer. Fui una gran lectora, mi promedio de libros pueden ser de seis o siete al mes, antes, ahora menos porque me dedico a más cosas. En el momento en el que dejé de trabajar, que mis hijas son mayores, fue cuando me decidí a dar le el salto. Me costó, pero me decidí. Y ahora no pienso parar. Esta es mi nueva mi nueva etapa y alguna idea ya hay para cuando se termine la trilogía.