El vínculo del rey del thriller atmosférico con Bueu

Alfredo López Penide
L. Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Javier Cebollada | EFE

Ana Cestero, protagonista de la novela «Alma negra», de Ibon Martín, se encuentra con un personaje real, el librero Fernando Miranda. Este miércoles se presentará el libro en el Centro Social do Mar de Bueu

25 feb 2025 . Actualizado a las 20:14 h.

Ibon Martín, quien está considerado por la crítica especializada como el rey del thriller atmosférico, presenta este miércoles por la tarde (19 horas) su nueva novela, Alma negra, en el Centro Social do Mar de Bueu de la mano de la Librería Miranda y la editorial Plaza & Janés. Durante este acto, el autor natural de Donostia tendrá la oportunidad de conversar con el librero Fernando Miranda en torno a una obra que traslada al lector a un escenario, ciertamente, extremo: la zona minera de Vizcaya.

Será allí, en Montes de Hierro, donde aparezca el cadáver de Teresa Echegaray, la mujer que pretende reabrir esta explotación. El crimen, según reseñan desde la propia editorial, «despierta entre los habitantes de la cuenca minera el miedo a las leyendas dormidas y reaviva el rencor acumulado durante largos años».

Lo cierto es que, si bien la práctica totalidad de la novela se desarrolla en este entorno posindustrial, Ane Cestero tendrá ocasión de desplazarse hasta, no podía ser de otra forma, a Bueu. Allí, la protagonista de esta saga literaria se encuentra con el trasunto literario de Fernando Miranda: «Esa cabeza brillante como una bola de billar y esa barba corta son inconfundibles», lo retrata la novela.

Vacaciones en Bueu

Al parecer, antes de la pandemia del covid-19, Ibon Martín quedó prendado de este concello pontevedrés durante unas vacaciones, si bien el protagonismo de Bueu en Alma negra, al parecer, tiene su origen en la anterior novela cuando Fernando Miranda se puso en contacto con él. El escritor donostiarra, vista la afluencia de público durante la presentación de El ladrón de rostros hace justamente dos años, se comprometió a inmortalizarlo en su siguiente novela. Y dicho y hecho. «Quedei flipado», reconoce Miranda que sintió cuando tuvo entre sus manos las páginas de Alma negra.