Parte de la madera que ardió en el 2017 aún no se retiró del monte
PONTE CALDELAS
Comuneros de Ponte Caldelas explican los problemas para sacar los árboles quemados
29 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Ojalá pudiese borrarse de la historia de Ponte Caldelas y Cotobade el día 15 de octubre de 2017. Ese fatídico domingo en el que el sur gallego ardió y las llamas incluso se metieron hasta la cocina de la ciudad de Vigo, solo Ponte Caldelas perdió en unas horas 2.900 hectáreas de terreno. Más allá de que hubo que realojar a algunos vecinos cuyas viviendas resultaron dañadas y que murieron animales, toneladas de madera quedaron sepultadas bajo las llamas. Las consecuencias de esa catástrofe medioambiental siguen vigentes. Y de qué manera. Por una parte, el eucalipto ha rebrotado sin control por todas partes. «Tenemos una bomba de relojería», señalaba hace pocos meses el alcalde, Andrés Díaz. Y, por la otra, algunas comunidades de montes -así como muchos particulares- todavía no lograron retirar la madera calcinada de los montes.
Algunas comunidades, como la de Chaín, sí lo hicieron y terminaron con esas labores en el 2018. Pero otras todavía las tienen pendientes. Desde la comunidad de Tourón, habla su presidente: «Quitamos ya mucha y nos queda una parte. No fue fácil encontrar maderistas. Es más, casi perdemos la subvención de la Xunta por no encontrar quién la retirase, porque nuestro monte es escarpado». En Paradela, la cosa aún es peor. Lo cuentan los propios comuneros: «Aínda non a puidemos retirar, estamos buscando quen o faga. O monte ten moita roca e é empinado», dicen.