«Conocer a los autores fue lo mejor»

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Emilio Moldes

Cinco alumnos de 2º de bachillerato del IES Valle Inclán de Pontevedra relatan su experiencia tras participar como jurado en el premio literario San Clemente

08 mar 2018 . Actualizado a las 05:05 h.

Estos adolescentes sí que leen. Se puede afirmar que disfrutan de la buena lectura y que por eso se embarcaron en la experiencia de formar parte del jurado del prestigioso premio literario San Clemente. Un certamen internacional que organiza cada año el IES Rosalía de Castro de Santiago y que cuenta con tres modalidades (lengua castellana, lengua gallega y lengua extranjera). Los protagonistas son seis alumnos de 2º de bachillerato del IES Valle Inclán de Pontevedra. Con la baja de Pablo Fariña, los otros cinco estudiantes relataron este miércoles a La Voz el poso que les deja su participación como jurado.

Pablo Carballo, Emma Silva, Ángela Sánchez, Carlos Ben y Miguel Álvarez hacen un hueco en plena época de exámenes. En el paraninfo de su instituto explican que en mayo del 2017 les informaron de la posibilidad de ser jurado del premio San Clemente. «Dijimos que sí. En verano tuvimos que leer las tres novelas finalistas en cada modalidad», cuenta Pablo. A él y a Emma Silva les tocaron las de lengua extranjera. Fueron La guitarra azul, de John Banville; Brújula, de Mathias Enard; y Morir en primavera, de Ralf Rothmann.

Ángela y el otro Pablo (Fariña) dieron cuenta de las páginas de Patria, de Fernando Aramburu; Esa puta tan distinguida, de Juan Marsé; y La noche de la Usina, de Eduardo Sacheri. Mientras que Carlos Ben y Miguel Álvarez se sumergieron en las historias de Todo canto fomos, de Xosé Monteagudo; Nordeste, de Daniel Asorey; y Non hai outro camiño, de Isaac Xubín.

En noviembre tuvo lugar el fallo y los escritores ganadores visitaron hace unos días el IES Rosalía de Castro. Los alumnos miembros del jurado tuvieron la oportunidad de charlar con ellos y comentar aspectos de sus novelas. Sin duda toda una experiencia. Faltó Ralf Rothmann por enfermedad. «Una pena», admite Pablo Carballo, pero enseguida Emma dice que mereció la pena igual. «Conocer a los autores fue lo mejor. Es una experiencia diferente que nos saca de la rutina y que permite comentar algunos aspectos de los libros», apunta. Todos están de acuerdo con el veredicto del jurado en sus respectivas modalidades. Coinciden en que no hubo dudas a la hora de valorar cuáles eran las mejores novelas: Morir en primavera, Patria y Todo canto fomos.

Los estudiantes del Valle Inclán compartieron jurado con alumnos de centros de Lugo, A Coruña, Maceda, Santiago, Londres, Vannes (Francia), Gelnhausen (Alemania), Santa Comba Dão (Portugal) y Moscú. Ángela califica a Patria de obra maestra. «Me gustó mucho cómo expone la realidad de los personajes y cómo capta el ser humano con todas sus contradicciones». A ella el personaje que más le atrajo -no con el que más empatizó- fue el de Miren, la madre del etarra. «No la justifico, pero se puede entender por qué piensa así y antepone a su hijo».

Carlos Ben destaca el rigor histórico de Todo canto fomos, la obra de Xosé Monteagudo: «É unha novela amena de ler, entretida. E serve para coñecer a historia de Galicia, é crible, realista». Ese contacto directo con los dos autores, Aramburu y Monteagudo, les dejó otra imagen de ellos. De Aramburu subrayan su capacidad de improvisación y la ilusión que le hizo como exprofesor que el premio se lo dieran chavales. De Monteagudo citan su naturalidad y su finalidad didáctica a la hora de plasmar sus historias. «Digamos que ten un estilo propio, sen influenzas de ninguén», dice Carlos. Para ellos este es un año complicado, donde el volumen de contenidos rivaliza con el sueño. Hasta el verano, aseguran, no tendrán tiempo para disfrutar con la lectura.