La banda de los kosovares se desplazó desde su país solo para asaltar casas

Los arrestos se precipitaron al verificar que una sospechosa regresaba a su país

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Así cayó la banda de los kosovares La investigación, bautizada por la Guardia Civil como operación Komodos, posibilitó tres arrestos en las ciudades de Pontevedra y Santiago, así como el esclarecimiento de una treintena de robos en toda la comunidad gallega.

Pontevedra / La Voz

Habían hecho de una vivienda de la calle Tablada en Pontevedra, a la que llegaron el pasado octubre, su piso franco desde el que planificar los asaltos a otros domicilios repartidos por buena parte de la geografía gallega. La conocida como banda de los kosovares desarticulada por la Guardia Civil a principios de esta semana se había desplazado específicamente desde su país a la ciudad del Lérez para consumar una serie de robos en viviendas.

Bautizada como operación Komodos, la misma se inició el pasado marzo al tenerse conocimiento de cinco asaltos a viviendas, tres en A Zapateira (A Coruña) y dos en Allariz (Ourense). Ya entonces se pudo determinar que los sospechosos se desplazaban en un vehículo para el que disponían de varias placas de matrícula falsas, así como que el grupo estaría constituido por ciudadanos de nacionalizada albanesa con domicilio eventual en Pontevedra.

Las pesquisas de los agentes del instituto armado sacaron a la luz que se trataba de un grupo itinerante que, a la hora de consumar los robos, empleaba distintos coches. De este modo, trataban de dificultar cualquier tipo de seguimiento o detección por parte de las fuerzas policiales.

Transcurridos unos meses, hace apenas unas semanas, se volvió a detectar de nuevo a estas personas en Pontevedra averiguándose que habían «utilizado para su entrada y estancia una identidad falsa». Desconocían entonces que la Guardia Civil ya estaba detrás de ellos, lo que posibilitó que se les pudiese someter a una intensa vigilancia con la que los agentes concretaron que «no desempeñaban actividad laboral alguna», pero también que «pasaban perfectamente desapercibidos, sin ostentar ningún tipo de lujos, ni arraigo social».

En el marco de estas investigaciones, se pudo determinar que como dos sospechosos, de 19 y 29 años, recibieron la visita de una compatriota de 23. Tras compartir alojamiento con ambos unos días, la veinteañera se desplazó hasta el aeropuerto compostelano de Lavacolla con la intención de tomar un vuelo que le permitiese regresar a su casa.

«Ante la posibilidad de que fuera esta la forma utilizada para transportar las joyas sustraídas», la certeza de que iba a viajar al extranjero precipitó los arrestos. En un espectacular operativo desarrollado el lunes en la calle Rosalía de Castro de Pontevedra fueron interceptados los dos varones, mientras que su presunta cómplice fue detenida en el mismo aeropuerto confirmándose las sospechas. Entre sus pertenencias se halló parte del botín de dos robos ocurridos apenas unos días antes, mientras que en el piso de la calle Tablada se localizaron máscaras y ropa que usaban para evitar ser reconocidos por las cámaras de seguridad, así como herramientas, mientras que en el doble fondo de un sofá fueron incautadas joyas procedentes de robos.

Treinta robos imputados

A los sospechosos se les relaciona con una treintena de robos en Barro, Fornelos, Oleiros, Teo, Ames, Allariz, Cangas... En todos los casos, se llevaban el dinero en efectivo y las joyas que encontrasen tras esperar a que los moradores se hubieran ausentado para desvalijar las viviendas, una circunstancia que propició que nunca fuesen sorprendidos por ellos.

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