Rafa Domínguez no faltó al honor a Kiko da Silva al vincular sus contratos municipales con su afinidad al BNG

Serxio Barral Álvarez
Serxio Barral PONTEVEDRA LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Rafa Domínguez y Kiko da Silva, durante la vista celebrada el pasado día 2
Rafa Domínguez y Kiko da Silva, durante la vista celebrada el pasado día 2 POOLMONICA PATXOT

Un juzgado de Pontevedra desestima la demanda que presentó el dibujante contra el portavoz del PP y el propio partido

10 jun 2021 . Actualizado a las 16:38 h.

El dibujante Kiko da Silva ha perdido en primera instancia su batalla judicial contra el portavoz del PP en Pontevedra, Rafa Domínguez, al desestimar una jueza la denuncia presentada por atentar contra su honor. La sentencia considera amparadas por la «libertad de expresión» y «en el marco de la crítica política» afirmaciones efectuadas por Domínguez como «el amiguismo que impera en el Concello hace Kiko da Silva, del BNG, sea el elegido a dedo para realizar el cartel del entroido y lo cobre al momento», o que «el BNG prefiere que una persona que va de cuarto en sus listas al Congreso sea la elegida para diseñar el cartel en vez de potenciar el talento realizando un concurso público». Igualmente, se considera que el PP local no incurrió en injurias o en menoscabo del honor del dibujante al afirmar a través de un comunicado de prensa que «de nuevo ir en las listas del BNG tiene premio. Casi 30.000 euros en un mes por dos contratos a dedo, sin concurso público y a espaldas de Pontevedra»

En el juicio, celebrado el pasado día 2 de junio, el fiscal ya había solicitado el archivo de la demanda al entender que dichas manifestaciones «están amparadas por la libertad de expresión, limitándose a realizar una crítica política sobre determinadas contrataciones realizadas por el Concello».

Frases «excesivas o desafortunadas»

La sentencia honda en ello, aunque admite, al referirse a esas frases pronunciadas por Domínguez o trasladadas a través de comunicados del PP,  que «puede que alguna de las expresiones no sean correctas, puede que fueran excesivas o desafortunadas» e incluso alguno de los extremos, como que «lo cobra al momento», no se ajusta a la realidad. En cualquier caso, el fallo subraya que «se efectúan en el marco de la crítica política, cuestionando una decisión adoptada en el ejercicio de tal función».

También señala la jueza que «aun siendo lógico pensar en las molestias que se ha ocasionado al demandante al ligar su nombre a unos hechos y conductas legal y socialmente reprobables, ello no supone que pueda tildarse automáticamente de ilegítima dicha intromisión». Se subraya que «el conocimiento por la opinión pública y por los ciudadanos de la posible actuación irregular de sus representantes públicos, legitimaba tal ataque como un mal menor, necesario para preservar el superior interés que la denuncia perseguía».

Por último, la magistrada reflexiona que «tras ponderar la colisión entre derecho al honor y libertad de expresión atendiendo a todas las circunstancias que concurren en el caso, debe desestimarse la demanda».

Tras conocerse este fallo, Rafa Domínguez se manifestó «enormemente satisfecho» por la desestimación de la demanda. La sentencia ratifica, aseguró, «no solo que yo no injurié ni falté al honor a nadie sino también que el BNG concede contratos a dedo a afines». Insistió en que ahora «no solo lo dice Rafa Domínguez y el PP, ahora lo pone de manifiesto una jueza».

En el mismo día en que se celebró el juicio, y tras escuchar cómo el fiscal pedía que se archivase la demanda, el propio Kiko da Silva expresaba su decisión de «recurrir ata onde faga falta» si la sentencia le era desfavorable. Una vez emitido el fallo, tiene veinte días para hacerlo.