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El equipo de Luis Enrique solo piensa en un debut positivo ante Costa Rica que redoble su confianza
23 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.España debuta hoy en el Mundial, un estreno que de un tiempo a esta parte acostumbra a ser muy poco gratificante para el combinado nacional. En Sudáfrica 2010, los futuros campeones del mundo cayeron ante Suiza y se abocaron a jugar a vida o muerte los otros dos partidos de la fase de grupos ante Honduras y Chile. En Brasil 2014, el equipo implosionó en su debut ante Holanda (5-1). Y en Rusia, el empate ante Portugal empezó a destemplar a una selección que había quedado en el alambre desde el despido de Julen Lopetegui. Sergio Busquets, el único superviviente que queda en la selección de esos tres malos tragos, reconoce que le haría mucha ilusión arrancar esta vez con victoria. La vida se ve de otra manera.
Con estos precedentes, no es extraño que el choque ante Costa Rica en Jor, una ciudad costera 50 kilómetros al norte de Doha, provoque un punto de tensión añadid al que ya generá, con el misterio que le rodea en cuanto a su verdadero nivel competitivo, el equipo de Luis Enrique. Pocas veces las posibilidades de España en un Mundial se han visto con tantas dudas y tan diferentes vibraciones. Un equipazo para unos, una medianía para otros.
Ahora bien, respecto a la trascendencia del encuentro contra los ticos, la coincidencia es plena. Un rival peligroso. Ganar redoblaría los ánimos de un grupo que, al menos de puertas hacia fuera, destila optimismo, empezando por su entrenador. Observar a Luis Enrique es observar a un niño disfrutando del parque temático con el que ha soñado toda su vida. Parece particularmente confiado. Da la impresión de que se lo está pasando tan bien que en ocasiones cualquiera diría que sobreactúa. Entre tanta alegría española, se hace inevitable imaginar la conmoción que supondría una derrota ante Costa Rica, una selección peligrosa, con mucho oficio y un guión bien memorizado que pasa por defender muy juntos y buscar los contragolpes y los rápidos despliegues por las bandas. En la que será su última gran aventura juntos, los héroes ticos de Brasil 2014 van a vender muy cara su piel. Al equipo de Luis Enrique solo le vale la victoria de cara a la cita del domingo contra Alemania.
Un central y un extremo, las incógnitas en el once
Sin descartar sorpresas de última hora, no hay demasiadas dudas para el once. En principio, serían solo dos. La primera, la del central que acompañará a Laporte. Como le ocurrió en la pasada Eurocopa, Luis Enrique tendrá que elegir entre Pau Torres y Eric García. Entonces no pudo ser más salomónico: el central del Villarreal fue titular en tres partidos (Suecia, Polonia y Suiza) y el del Barça, en otros tres (Eslovaquia, Croacia e Italia). Habrá que ver qué decide esta tarde. La segunda duda es la del acompañante de Morata y Ferran en ataque. Asensio o Sarabia. Esta es la disyuntiva, que quizá caiga en favor del madridista tras las buenas sensaciones que dejó en el amistoso contra Jordania.