Un beso

Antonio Pérez Montes

RELATOS DE VERÁN

10 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

«¿Qué es un beso?», me preguntó al expirar el último rayo de sol en el mar. Las olas, coronadas de espuma, rompían contra las rocas y en el cielo comenzaban ya a parpadear las estrellas. Ella, con su mirada húmeda e inquieta, unas veces aquí, otras allá, me confundía. La suave brisa, por momentos, me parecía helada, erizándoseme el vello de la piel. Permanecí en silencio, entretenido, haciendo dibujitos con el dedo en la arena.

-¿Qué es un beso? -insistió-. Yo nunca he besado a nadie… Bueno, tú ya me entiendes, me refiero a esos besos… -me dijo con voz trémula, ingenua, como si se cohibiese con la conversación que ella misma había comenzado. En su rostro de niña se dibujó una sonrisa pícara, burlona, y sus ojos acaramelados me miraron de forma dulce y curiosa.

-¡No quieres contestarme! -me dijo después, indignada.

Ya se había hecho totalmente de noche y los rutilantes astros del cielo nos espiaban. En la profunda oscuridad brillaban blancos encajes de espumas meciéndose en el agua.

La observé, desconcertado por su cuestión. Entonces mi mirada penetró en el oscuro fondo de su pupila y me dispuse a hablarle.

-¡¿Pero qué pregunta es esa?! -dije. -Un beso es… es… -Mis palabras titubeaban. No se decidían a salir de mi boca, pues no llegaba a encontrar en ningún rincón de mi mente una definición que reflejase fielmente todo el calor, toda la pasión, toda la emoción de un beso. -Un beso es…

Mientras, no se cómo, la corta distancia que nos separaba había quedado en mucho menos. Su pelo, no muy largo, hosco cual la noche, se movía ligeramente con la brisa. Ella adelantó, al igual que yo, el rostro; entonces nuestros ojos se cerraron a la par y fue cuando, súbitamente, nuestros labios se confundieron en un largo beso.

Apasionado y romántico acontecimiento. ¡Para que doctas definiciones! Un beso es un beso, y eso solo se puede explicar sintiendo toda su magia y embrujo.

Antonio Pérez Montes. Teleoperador. 47 años. Lugo.