Ababol

Javier Barón

RELATOS DE VERÁN

Los prolongados veraneos escolares los pasaba en la casa de mi abuelo Pablo, el maestro albañil en Erla, el pueblo de mis padres. La sensación de libertad era placentera, el contacto con la naturaleza emocionante y la bicicleta, el vehículo habitual de los chicos.

Un día de finales de la primavera fui a la fuente de la teja, en las afueras del pueblo, al otro lado del río. Al volver por el sendero, bordeé un trigal, aparté la bicicleta y me senté junto al camino a observar las espigas de oro. Entre ellas crecían amapolas con sus flores encarnadas y su punteado negro, haciendo un elegante contraste con el trigo. En ese momento se aproximó Carlos, uno de los chicos del pueblo, y me dijo: «El ababol es mi flor preferida». Yo le pregunté el porqué de su preferencia y él contestó: «porque es una flor pequeña y buena». En el aragonés, amapola se dice ababol, pero el sustantivo ababol también se aplica a una persona un poco tonta o simple.

Carlos me había defendido ante los otros chicos que me afeaban mi condición de forastero al no haber nacido en el pueblo. Él les dijo que si mis padres y toda mi familia eran del pueblo, yo era del pueblo y añadió, poniendo su mano en mi hombro: «No te preocupes que yo soy tu amigo».

Carlos se expresaba con frases entrecortadas y a veces no seguía con rapidez las conversaciones. Alguien me dijo que era ababol, pero lo cierto es que Carlos era sencillo y afectuoso, siempre te abrazaba al despedirse y me dejó su bicicleta un día que yo rompí la mía. Cuando acabé la universidad y los veraneos eran más cortos, seguía acudiendo al pueblo de mi familia. Al llegar, mi padre me decía: «Tu amigo Carlos siempre pregunta por ti». Por la tarde, en la piscina, sabía que encontraría a Carlos con la misma bicicleta y su mismo abrazo sincero y afectuoso.

En las Bienaventuranzas podemos leer: «Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra». El manso, no orgulloso ni presuntuoso, es amable, cordial y sencillo como una amapola. Por eso, cuando veo un ababol, me acuerdo de los trigales y de mi amigo Carlos.