Alexandra Fierro, actriz de la polémica obra «Shopping and fucking» «Shopping and fucking» (Comprando y jodiendo) cierra en Santiago su gira por España. La polémica obra escrita por Marck Ravenhill, dirigida por Nancho Novo, se representa el martes y el miércoles en el Teatro Principal, con Alexandra Fierro en el único papel femenino, Lulú. Ella es, además, la empresaria que se arriesgó produciendo esta pieza de realismo sucio, que retrata a una generación «que está perdida, que no sabe decir te quiero a la cara».
11 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La de Shopping and fucking es la historia de un yonqui homosexual, su celoso exnovio y Lulú. Comparten piso y están amenazados por un camello. Todo un mundo vertido al escenario de forma realista, que además de sugerir incluye escenas de sexo, vómitos y drogas.
_¿La realidad es tan dura y provocadora?
_La obra refleja la realidad de la juventud de hoy, pero no es una mera provocación. Tiene un mensaje social profundo, porque habla de la soledad del ser humano, de la incomunicación, el consumismo que lo domina todo y la falta de valores. Retrata a los jovenes de hoy.
_¿No me dirá que todos los jóvenes son así?
_Por supuesto que no. Pero todos están afectados por una situación social que los obliga a salir del paso como pueden. Son personajes frágiles, que emanan mucha ternura, porque están perdidos, pero no son malos.
_¿La polémica tras su estreno en Londres el mejor cartel de la obra?
_Bueno, no fue tan polémica, porque empezó representándose en una sala alternativa y pasó rápidamente a un gran teatro, en el corazón londinense, con mucho éxito de público y crítica.
_¿El problema está en el público?
_Quizá sí. Es más duro lo que se dice en la obra que lo que se hace en el escenario, pero la gente se queda con lo más explícito. Pero lo realmente importante es que te hace pensar al salir del teatro. Y que es divertida.
_¿Siente acabar la gira?
_Nos da un poco de pena que se acabe tan pronto. Ha habido rechazo a programarla en más sitios, por miedo. ¡Qué le vamos a hacer!, porque por donde pasó resultó muy bien, no hubo ningún problema. Y atrae sobre todo a gente joven, que es la que menos va al teatro.