CON PERDÓN | O |
22 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LOS candidatos a la alcaldía de Compostela libran ya una dura batalla, cargada de mensajes electorales, prometiendo como siempre y lo de siempre. A Bugallo le ha salido un grano con lo de los bomberos, Dositeo llega con la lengua fuera después de las trifulcas de su partido a nivel local y Néstor Rego se aferra en la lucha contra su impopularidad. A uno le queda la sensación de que estos son unos comicios de los de toda la vida, repetidos, como si fuera una edición de los fuegos del apóstol. Buena culpa de ello la tienen los partidos, que yerran y piensan que lanzando cuatro vaguedades sobre vivienda, servicios sociales y tráfico se ganan a los electores de calle. Falso. La gente está harta de las mismas cantinelas por una razón sencilla: los municipios en Galicia, aunque han crecido en poder, siguen sufriendo un considerable raquitismo prespuestario y están intubados a las transfusiones monetarias de otras administraciones territoriales. Lejos de fomentar la autonomía local la hipotecamos en una tupida red de intereses perfectamente pergeñados. Para tomar decisiones importantes hay que llamar a demasiadas puertas. Pero esto no lo dicen los programas electorales. No les interesa.