Un protocolo de 1998 vinculaba el proyecto a la adhesión a Sogama

La Voz

SANTIAGO

El compromiso de la Xunta para acometer esta mejora tiene ya más de un lustro. El anterior conselleiro de Política Territorial, Xosé Cuíña, lo plasmaba en un protocolo de intenciones firmado en 1998 con el entonces alcalde Xerardo Estévez y que incluía la construcción del paso a distinto nivel de la rotonda de Vidán (ya realizado). Pero dicho protocolo comprometía también la intención del entonces gobierno municipal de adherirse al plan de tratamiento de residuos de Sogama a partir de diciembre de 1999 y de reservar espacio para una planta de transferencia comarcal. Hasta entonces, el Concello había insistido infructuosamente para que la consellería asumiese ese proyecto viario. Aunque Estévez estaba en minoría, contaba con la «vontade» de su grupo, decía en la presentación de este protocolo, y con la del PP para obtener el respaldo plenario. Pero esa intención no llegó a ratificarse por la corporación (la vigencia de ese protocolo era hasta finales de 1998) y en 1999 socialistas y nacionalistas (estos defensores del compostaje) sellaban un pacto de coalición que incluía el acuerdo de encargar un estudio sobre las distintas opciones para el tratamiento de los residuos. Aunque el compromiso viario de la Xunta y la decisión municipal sobre el sistema de tratamiento de los residuos de Santiago siguieron distintos procesos, finalmente vuelven a coincidir en el tiempo. Mientras las obras de Mestre Mateo saldrán en breve a licitación, el Concello decidirá antes de que acabe el año adónde enviará la basura y, entre los socialistas, Sogama está ganando enteros frente a la opción del compostaje.