Mi maestra inolvidable

Uxía López Rodríguez
Uxía López PADRÓN

SANTIAGO

ANXO ABALO

Reportaje La padronesa Elena Baleirón Piñeiro es distinguida con un título honorífico que concede la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires

07 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

A sus 75 años y después de 45 dedicada a la enseñanza, a Elena Baleirón Piñeiro, vecina de Padrón, la vida le brindó recientemente una «sorpresa indescriptible». En plena jubilación, explica la padronesa, «me encuentro formando parte de un cúmulo de egregios e ilustres profesores que en años pasados y en venideros han sido y serán galardonados con el título de Maestro Inolvidable. A Elena Baleirón Piñeiro se lo concedió en octubre del año pasado la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires, a propuesta del alumno más «humilde, inteligente y disciplinado» que tuvo y que llegó a su academia de primera enseñanza en 1972. Se trata de José Manuel Castelao Bragaña, reconocido abogado de Buenos Aires, con despacho propio en Madrid y presidente del Consejo General de la Emigración de España. Castelao Bragaña dio a Elena Baleirón, su maestra con mayúsculas, una de las alegrías más grandes de su vida y, desde luego, memorable. Esta padronesa es la única maestra extranjera, en este caso española, a la que dicha universidad le concedió el título de inolvidable, y así consta en la placa colocada en el salón de actos de la institución educativa y en el diploma de reconocimiento remitido a la distinguida profesora. La placa contiene una dedicatoria del propio Castelao Bragaña, que pone de manifiesto sus comienzos difíciles en una aldea del municipio de Valga, de donde emigró siendo un niño. Pero también refleja la impronta que le dejó su primera maestra. Primer contacto en 1952 Los destinos de Castelao Bragaña y su profesora se cruzaron por primera vez en 1952, cuando el niño de 9 años ingresó en la academia de enseñanza que la maestra tenía en Padrón bajo el nombre de Rosalía de Castro. El alumno iba a clase en bicicleta desde la lejana aldea de Martores, en Valga; salía de noche para llegar a hora al centro y cada día traía su comida, así hasta que decidió quedarse de lunes a sábado en la Panadería Gerardo de Cesures, muy amiga de su familia. Las mil veces que viene a Galicia, mil veces aún para allí. Elena Baleirón recuerda que Castelao Bragaña no se desenvolvía nada bien en lengua castellana, motivo por el que los niños bien del pueblo padronés lo marginaban un poco. Curiosamente, hoy en día el abogado no habla un gallego fluido, tal y como le reconoce a Elena y a su marido, Ángel, también maestro retirado. Castelao Bragaña fue el primer alumno que la profesora padronesa presentó al entonces llamado examen matrícula de honor que, por supuesto, aprobó. Ya entonces se intuía que llegaría lejos, como así fue, destaca Elena Baleirón. En 1954, el discípulo se marchó a Argentina, donde estaba emigrado su padre. No volvió hasta 1979, con el pelo canoso y el paso del tiempo marcado en su cara. Ese año reunió a toda su familia, a la de la Panadería Gerardo y a la de Elena Baleirón y les brindó una cena en la entonces grandiosa Casa Castaño. Entre esos años, únicamente hubo un contacto, pero que dejó huella en el alumno. Castelao Bragaña le escribió a su profesora del alma una carta que le hizo llegar por mediación de su padre. La respuesta que le remitió Elena Baleirón impresionó y emocionó al abogado de tal manera que tiene la carta enmarcada en su despacho de Buenos Aires y se la muestra a todo padronés y gallego que acude a visitarlo. Esa carta le sirvió al consejero de Educación de la Embajada de España en Argentina, Pedro Caselles, para el discurso de recepción de la placa que recogió en nombre de Elena Baleirón, un hombre que curiosamente es gallego e hijo y nieto de profesores. Ahora, a Elena sólo le queda una pena: que no la hubieran avisado para recibir en persona el título de Maestra inolvidable española. Un orgullo para Galicia La maestra insiste en minimizar su protagonismo y cree que el título y su nombre en la Universidad argentina es todo un orgullo para Galicia y también para revalorizar una relación, la de profesor-alumno, que no está en su mejor momento. Sobre Castelao Bragaña, reconoce, como no podía ser de otra manera, que es como de la casa.