Un embarazo complicado

Juan María Capeáns Garrido
J. Capeáns SANTIAGO

SANTIAGO

Análisis | La política municipal nueve meses después del 25-M Las dificultades del gobierno y el Bloque para crear una familia unida nacieron mucho antes que se comenzase a gestar la criatura, como en muchas parejas

12 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?l 25 de mayo los compostelanos hablaron con claridad en las urnas al obligar a sus representantes a dialogar para sacar los proyectos de la ciudad adelante. En las encuestas posteriores a los comicios, los ciudadanos que pedían un acuerdo entre el PSOE y el BNG eran mayoría absoluta. ¿Qué impidió entonces que hasta nueve meses después no se cerrase el pacto? En buena medida el conflicto tiene nombres y apellidos por encima de ideas o siglas. La desaparición de la escena política de Encarna Otero, que había ejercicido de dura opositora al principio y de leal socia más tarde, encendió la alarma en la cabeza del alcalde, que además aprovechó la jugada para robarle a los nacionalistas a su mago de las finanzas, Fernández Leiceaga. Enrocados Con estos precedentes y con los resultados electorales en la mano, Sánchez Bugallo y Néstor Rego adoptaron posturas que se antojaron inalterables a tenor del fracaso de las negociaciones. Los nacionalistas querían cobrar caro el peaje de la gobernabilidad, y el alcalde en funciones pretendía poner en valor su triunfo en las urnas, lo que precipitó una toma de posesión en la que el socialista demostró una autoridad relativa. Sabía que los problemas vendrían después. Bajo disculpas peregrinas que no terminaron de quedar claras para la opinión pública el PSOE emprendió su gobierno en solitario, con cierta confianza en el futuro al prestarse el PP a un matrimonio de conveniencia que podría haber dado fuerza a determinados proyectos puntuales pero que convertía en un dolor de cabeza permanente cualquier pequeña iniciativa que no se hubiera consensuado previamente. Y así, durante varios meses, el BNG comprobó que su actuación en el anterior mandato se quedaba en nada ante el idilio entre Sánchez Bugallo y Dositeo Rodríguez. Reflexión ¿Por qué retoman las negociaciones cuando parecía que el entendimiento era imposible? En primer lugar, porque Santiago no se acaba en el 2007 y la reacción de los votantes progresistas ante tan inusual acción de gobierno podría ser imprevisible. Y segundo, porque una vez superada la auténtica patata caliente del mandato -Sogama- el camino quedaba bastante trillado. Además, ahí están las direcciones de ambas formaciones, que se mantuvieron al margen de las diatribas pero que son conscientes de que hoy en día Santiago es el único laboratorio en el que se puede encontrar la fórmula válida para conquistar la Xunta.