Poner el corazón en el centro

SANTIAGO

SIN INTENCIÓN | O |

23 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EN SU intervención en la reciente reunión que la Sociedad Española de Cardiología organizó en la ciudad, Alfonso Castro Beiras resaltó el «valor añadido» que supone prevenir la cardiopatía isquémica, pues lo que se haga favorecerá también la prevención de cánceres, accidentes cerebrovasculares, diabetes, obesidad, y otros males y problemas de salud preocupantes, por compartir factores de riesgo. Ponía así el corazón en el centro, y en su alocución tuvo palabras críticas sobre la forma actual de abordar la enfermedad coronaria. Se puede discrepar, pero hay que reconocer su planteamiento inteligente en la forma de reclamar medios y atención para cardiología, en un instante en que la mayoría de las especialidades pujan en disputar presupuestos y en buscar la atención de los políticos. En ese sentido, el plan de cardiopatía isquémica que Castro Beiras coordinó para el Ministerio de Sanidad, al centrarse «en el paciente y no en la organización de la asistencia», deja manos libres a las administraciones para fijar actuaciones y presupuestos. Quizá no pudiese ir mucho más allá, pero parece políticamente correcto en exceso para un problema de tamaña envergadura social.