CUARENTA LÍNEAS | O |
09 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.NO ESTÁ BIEN eso de tirarse los trastos a la cabeza en público cuando quienes se atacan son miembros de instituciones que, de uno u otro modo, nos representan a todos. El «y tú más» vale en el colegio, pero no a estos niveles. La batalla dialéctica entre un concejal y una gerente puede ser interpretada aviesamente como un conflicto de fondo entre la Xunta y el Concello de Santiago, y eso suena fatal. Tiene razón Bugallo cuando dice que las diferencias entre Baqueiro y María José Dopico debieron resolverse de otra manera, y no con el cruce de notas de prensa que escandalizan más a los periodistas que los lectores, me da la impresión. En cualquier caso: que si unos y otros dan el incidente por zanjado ¿a qué viene que haya partes interesadas que sigan queriendo, como suele decirse, fuchicar en la herida? En este amago de crisis institucional, que no ha sido tal, sino un problema puntual más de coordinación -me niego a determinar de quién es la culpa- me ha quedado clara una cosa: que todavía hay quien canaliza su mala leche con los periodistas que son, a fin de cuentas, meros transmisores de un conflicto que no han creado. Así que, señores de uno y otro lado del Mississippi, arréglense entre ustedes y verán qué bien nos va a todos.