El Barómetro Urbano de invierno revela un curioso dato que cada líder político interpretó con diferentes argumentos. Entre el 1 y el 7 de diciembre Sondaxe le preguntó a los compostelanos su opinión sobre la reforma de la praza Roxa. En contra de lo que suele ser habitual -los vecinos tienden a defender las acciones del partido al que han votado- los datos salieron enrevesados para los intereses de los portavoces. Sánchez Bugallo, irónicamente, argumentó que a los del PP «les gusta mucho el hormigón» y se mostró convencido de que si se repite la pregunta cuando se instalen los árboles, la cascada de agua y el parque infantil habrá un vuelco. Dositeo Rodríguez insistió en su teoría de la «oportunidad urbanística perdida» y consideró los porcentajes de aceptación «un matiz» basado en cuestiones estéticas. Para Rego, el resultado es una muestra de que el proyecto genera dudas, y como el alcalde pidió tiempo para comprobar «se é funcional».