El Meco abre la puerta al exceso

Nacho Mirás SANTIAGO

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

En directo | El desfile que pone en marcha la fiesta más transgresora y gastronómica recorrió las calles del casco viejo Las comparsas intentaron contagiar su buen humor al público mientras Mela Casal y Gloria Ferreiro trataron de calentar O Toural

05 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Si usted se encuentra por la calle a unos chinos bailando Cielito lindo, no crea que es cosa de la globalización. En realidad es asunto del carnaval, donde todo vale. El desfile del Meco partió a las 20.30 de la praza de Cervantes y se convirtió en una procesión del culto al exceso, bien entendido. Con la bandera que abría el desfile, la de Os Conformistas de Conxo, se podrían tapizar todas las butacas del Casino. Cerrando la fila, el Meco, en carroza, tirado por dos caballos. A la izquierda, un tipo con mono azul empuñando una sulfatadora ¿Iría de Cazafantasmas o simplemente a la vendimia? La charanga BMV (con una uve sola, acrónimo de Bebemos Moito Viño) se arrancaba chimpún chimpún por el Preguntoiro. Delante, unos vampiros bailones con antifaz. O eran vampiros o hijos del zorro, no está muy claro. Más adelante todavía, unos que parecían una mezcla mutante de cebollas y payasos: Os Garanduxos de A Estila y A Choupana. No muchos, pero entregados No hay tanta gente en el recorrido como en la cabalgata de Reyes, ni mucho menos. Un niño gato se empeña en subirse a un bordillo; unas chavalas que no lo son enseñan sus piernas peludas; una niña con alas da lecciones de vuelo raso con la música de E zúmballe o caneco; un teletubbie come gusanitos; y una cuadrilla de toreros arrastra un toro minúsculo de aquellos que se ponían encima de la televisión. El desfile recorre el Preguntoiro, pasa por delante de la iglesia de la Universidad, Cardenal Payá, Orfas y enfila a la derecha por la Rúa Nova, donde el concejal Baqueiro, disfrazado de sí mismo, se marca un baile con una falsa mujer que tiene más peligro que Michael Jackson en Dinseylandia. Al final, cargados de bombo y de caja, los unos y los otros llegan al Toural. Al Meco lo suben al balcón de Bendaña, mientras llegan Os Atrevidos vestidos de músicos del clero, que suenan bien. El presentador da la entrada a las actrices Gloria Ferreiro y Mela Casal. Si non han visto en el cine Los Increíbles, no sabrán de que iban disfrazadas. Digamos que se basaban en los personajes de la película, aunque realmente se presentaron como Las Imposibles. El pregón El pregón no fue un pregón al uso. Gloria Ferreiro hacía de madre imposible y Mela de hija. En una discusión sin cuartel sacaron a relucir todos los trapos sucios de Santiago. Justifican la ausencia de míster Imposible porque está en un atasco. «¿Tú sabes cómo están San Roque, el 'Camiño Nuevo' y el Castiñeiriño?», dice Mela. Su madre insiste para que hable en gallego, pero no hay tutía. La niña imposible insiste en usar sus superpoderes para trasladar ella sola la marquesina de Xoán XXIII a Santa Susana, para que la chavalada pueda hacer el botellón a sin mojarse. «Total, no sirve para nada...», apostilla. A través del teléfono se enteran de que Néstor Rego y Dositeo Rodríguez están tirándose «por la Camelia abajo». La madre increíble pone a Dositeo al teléfono y lo abronca. «Hay mucha gente en la plaza Roja, que avisen a Baqueiro», dice la hija. «Este é un asunto para Bugallo», corrige la madre. Y así, con gracia aunque frío en la plaza, Mela y Gloria sacan a colación las obras pendientes, las líneas aéreas de bajo coste, el matrimonio gay y todo lo que se ponga a tiro. Es carnaval, todo vale.