Análisis | El convenio para estas obras es de 1995 El tránsito de dos legislaturas no fue suficiente para llevar adelante un proyecto que fue relegado por otros al no dársele carácter de interés general, lo que no se hizo hasta el 2000
21 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Si las cosas de palacio no fuesen tan despacio, a estas alturas debería estar consumada la obra de los colectores del Sar y el Sarela. Cuando Xerardo Estévez y Luis Pasín tiraron de la chaqueta de Cristina Narbona en una calle madrileña y lograron de ella un compromiso verbal, ratificado luego en Raxoi, poco podían prever que le tocase a la misma persona ejecutar lo que había decidido hace una década. El tránsito de dos legislaturas estatales no fue suficiente, pese a los plazos establecidos, para materializar la instalación de los colectores, y lo único que se consiguió fue incrementar sustancialmente el alcance económico de las obras. De hecho, figuraban en una carpeta que rezaba «Compostela 93-99». El problema fue que no se le dio auténtico tratamiento de Estado a las obras, y fueron arrinconadas en beneficio de otras. De hecho, si Narbona no regresase a su sillón de Medio Ambiente habría que aguardar por la ejecución de los proyectos aún un tiempo indefinido. Y ello, pese a la declaración, por fin, en el 2000, del interés estatal tanto de los colectores como del proyecto de ampliación de Silvouta, incorporado a petición de la Xunta de Galicia. Entretanto, sectores importantes de la ciudad siguen padeciendo serios problemas de saneamiento y al río Sar le llega un tercio de las aguas residuales sin depurar. La urgencia de una solución a esta debacle, originada por la insuficiencia del tratamiento de la depuradora, provocó duras reacciones cuando los presupuestos relegaron el proyecto. Incluso hubo una declaración conjunta de los concejales nacionalistas de los municipios de la comarca. Ahora la ministra quiere cumplir su compromiso y pone un horizonte: el 2008.