Encontrar el fallo en la donación

| JOEL GÓMEZ |

SANTIAGO

SIN INTENCIÓN

28 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EN LOS dos últimos años es recurrente hablar del bajo número de órganos donados en Santiago. En el 2002, cuando por primera -y única- vez se superó la cifra de 30 donantes, se pensaba que iba a comenzar una nueva tendencia. Pero la realidad fue muy diferente y de nuevo se descendió. Es necesario encontrar el fallo y tratar de buscarle soluciones, porque los enfermos que están en lista de espera necesitan de esa solidaridad para sobrevivir o mejorar la calidad de su día a día. La cuestión es enormemente delicada, porque se entremezclan creencias, instantes de gran dolor y otros elementos personales que merecen el mayor de los respetos y toda la comprensión. Pero no aprovechar órganos que pueden salvar vidas es también muy duro. Porque de momento, y hasta que alguna vez quizá puedan emplearse de animales, aparecen como la mejor opción para enfermedades muy graves.