«Corneo, parcheo y muleta»

La Voz M. M. |SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Análisis | Las técnicas y los lugares más habituales Los ladrones seleccionan a sus víctimas atendiendo a su forma de vestir y joyas, y localizan y sustraen la cartera mediante choques que pasan desapercibidos; siempre trabajan en grupo

12 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?on maestros en el arte del robo. Siempre trabajan en grupo y son extremadamente disciplinados. No atacan a su víctima a la primera. Todo lo contrario, trabajan la zona con sumo cuidado. Identifican a sus posibles víctimas mediante técnicas transmitidas de generación en generación. Un perfume caro, una pieza de ropa de diseño o una joya son, entre otras, las señales a las que atienden durante la primera fase del trabajo, que en el argot de los carteristas se llama corneo . Una vez localizada la víctima, el siguiente paso es el parcheo , que consiste en localizar la cartera. Un simple toque, con el perdón correspondiente, es más que suficiente. En la tercera fase entra en acción la muleta , que suele ser una chaqueta colgada del brazo. En el momento del robo se valen de la pieza de ropa para ocultar la zona objetivo. Se valen de la aglomeración de gente para simular un pisotón o un golpe, que neutraliza el efecto de retirada de la cartera. Todo un arte, que les permite hacerse con el botín. Normalmente, se deshacen de la cartera durante la huida, ya que sólo les interesa la pasta. Los carteristas trabajan normalmente en grupos de dos o tres. Uno marca a la víctima, otro roba y el tercero sale corriendo. Sus lugares preferidos son las aglomeraciones: fiestas, conciertos, fuegos del Apóstol o el interior de la catedral son su reino, y allí se encuentran en su salsa, aunque últimamente la capital gallega se les resiste. La fuerte presión policial ha hecho que los carteristas habituales se desplacen a otras localidades, con mercados menos vigilados. El mes de julio del 2004 se produjeron 53 robos de carteras y el año anterior fueron 59. Cifras calificadas de bajas, teniendo en cuenta que durante varios días llega a triplicarse la población. Otra modalidad de hurto de carteras es el de los descuideros, llamados así porque se aprovechan del descuido del dueño de la cartera para hacerse con ella. Los descuideros actúan en establecimientos de hostelería, en piscinas o playas. En este caso, suelen actuar solos y su técnica es infinitamente más primaria que la de los carteristas. Los descuideros aprovechan el momento en que la víctima deja el bolso para pedir una copa, ir a la pista a bailar o darse un baño para hacerse con la cartera sin problemas.