Cuíña versus Feijoo

Xosé Rodríguez SANTIAGO

SANTIAGO

Crónica política | El proceso sucesorio en el seno del PP local La dirección santiaguesa del Partido Popular opta por impulsar la candidatura del ex delfín de Fraga y abre una brecha en el seno del propio comité compostelano

03 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La elección del sucesor de Fraga consiguió revolver el gallinero popular de Santiago. Comenzó un febril movimiento para adueñarse de las plazas de compromisarios (46) que dan opción a determinar el futuro del PP gallego. Hasta ahora los bandos contendientes estaban muy bien definidos, con un aparato de poder local y una alternativa cívico-renovadora. La presencia de cuatro candidatos en la arena política ha dado al traste con la unidad que ha venido manteniendo la sala de mandos de la agrupación compostelana. Los principales responsables del PP local se han posicionado a favor de Xosé Cuíña, y así se lo han hecho saber a la dirección provincial del partido. Pero no todo el aparato, y ahí llega precisamente el panorama nuevo que unirá a algunos tirios con los troyanos, en algún caso de forma sorprendente. El presidente, Ángel Bernardo Tahoces, y el secretario xeral, David Pillado, eligieron la opción de Cuíña, y el mismo rumbo tomaron significativos miembros del PP compostelano como Xaquín Cebeiro, Jesús Pampín, José Manuel Mayán y Hernández Pasín. Dositeo Rodríguez prefirió desmarcarse y su referente es Alberto Núñez Feijoo. Curiosamente, el portavoz municipal fue quien auspició la salida a la escena del actual presidente local, y ahora Tahoces y él caminan por senderos distintos. Ricardo García Borregón, segundo de a bordo en Raxoi, es un declarado juncalista y su signo es el de Feijoo. En el seno del grupo municipal convivirán en adelante ediles de tendencias diferentes, aunque al parecer conjurados para no dinamitar su trayectoria y mantener la unidad. Feijoístas como Ramón Vidal Valdés o Jacobo Pérez Paz bregarán en el ruedo municipal al lado de Pampín o Cebeiro. Fuera de Raxoi, con Feijoo están los cívico-renovadores y la vieja guardia de Romay (Gerardo Conde Roa y David Sánchez Carro, entre otros). Este panorama no era el previsto hace sólo unas fechas. La dirección local del partido optaba claramente por el respaldo a la candidatura de Xosé Manuel Barreiro. Pero la irrupción de Xosé Cuíña hizo brotar, pese a la declinación del antiguo delfín de Fraga, el sentimiento cuíñista del aparato local. Barreiro vio debilitarse de esta forma sus aspiraciones en Compostela. López Veiga, sin una estructura partidaria sobre la que asentar sus reales, pese a que su presencia inspira simpatía en parte de la militancia compostelana, parece evaporado. Al día de hoy, oficialmente, Santiago es cuíñista. Esta visión no es nada del agrado de Juan Juncal, que no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados y por su mente pasa contrarrestar de alguna forma la fuerza innegable que David Pillado tiene entre la militancia compostelana, pese a haberse situado en el ojo del huracán a raíz de la polémica de los vecinos del Castiñeiriño. Sus correligionarios reconocen que sale malparado con esta lid urbanística. Pero al propio tiempo, abogados y detractores de su figura coinciden en elogiar sus redaños (apareció ante los manifestantes que pedían su cabeza para exigir explicaciones), forjados en su dura estancia en el País Vasco. El temor de Juncal, no obstante, radica en la fuerza electoral que tiene Pillado en Santiago. Gran parte de los votos que entraron hasta ahora en las urnas de la agrupación compostelana, en sucesivas convocatorias, llevan implícita la firma del secretario local. Las elecciones a compromisarios son abiertas, pero sólo triunfan los grupos organizados. De ahí que no sea desechable la posibilidad de que surja otra lista alternativa para intentar hacerse al menos con una parte de los 46 compromisarios en lid. Eso, si no existe un acuerdo previo de reparto de delegados, que tampoco puede descartarse. Ahora mismo, Feijoo y Cuíña intentan controlar la manija de un enclave simbólico como Santiago.