Muchos santiagueses, entre ellos Camilo Nogueira, acudieron con pena a la última sesión de los multicines
21 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Aunque hoy una sala de cine no sea un jirón de espacio vital, humano y personal, habitación de primeros juegos, fantasías y pesadillas como eran aquellos cinematógrafos de pueblo desde los que un muecín de sueños nos llamaba religiosamente, uno no puede dejar de sentir que algo de nuestras vidas vividas y sentidas a través del celuloide se muere también cuando una de las impersonales y un tanto frías salas que son los multicines urbanos cierran sus puertas. Así parecían sentirlo los escasos espectadores que ayer asistieron a las últimas funciones de los Multicines Compostela que, al parecer definitivamente, cerraron sus puertas.
La mayoría de los espectadores asistentes a la primera de las funciones lo hacían conscientes de que sería la última vez que verían una película en los Multicines Compostela, lamentando la pérdida para la ciudad de unas salas que, por otra parte, se caracterizaban por ofrecer no solo filmes manufacturados en Hollywood sino también una cierta cuota de cine europeo. Algunos acudían con gesto de despedida a otro espacio ciudadano más que sería desconectado de todo pálpito cultural y humano a primeras horas de la madrugada. Los trabajadores de los Compostela, por su parte, parecían llevar la procesión, y el muerto, por dentro, y no querían ni hablar.
Entre los compostelanos que daban su último adiós a los multicines situados frente al Parlamento se encontraba, precisamente, uno de los padres de la patria que ocupó dicha casa, el ex diputado Camilo Nogueira, quien se despedía viendo La batalla de Hadiza , documental basado en una de las atrocidades de los marines en Irak. El político nacionalista confesaba que le parecía «horrible» el cierre. «É unha pena absoluta porque, ademais, estas salas concretamente eran nas que máis aparecían películas que non pertencen ao circuíto monopolizado pola industria cinematográfica americana», se lamentaba el ex parlamentario europeo.