Xosé Sánchez Bugallo y Xosé Manuel Villanueva salen del Banco de España, junto a otras personas, le echan una ojeada al edificio y el alcalde señala: «O edificio mantén a aliñación que tiña o anterior inmoble. A mesma aliñación», mientras el gerente del Consorcio asiente y confirma la declaración.
Hasta el momento, la generalidad de las opiniones eran coincidentes en que el edificio del Banco de España había invadido la plaza das Praterías, y de hecho hubo propuestas en los últimos meses para devolver el inmueble a la situación anterior. Pero la situación anterior era la misma. El mismo Bugallo, como otros muchos, estaba en la idea de que el Banco había traspasado la raya de las antiguas casas de Espinosa, pero ahora está seguro de que no es así.
De un plumazo quedaron eliminadas las históricas quejas en torno al descomedimiento de la nueva construcción, que se irguió sobre las cenizas de una pétrea edificación cuyo derribo fue para muchos un acto de barbarie urbanística.
En la reciente campaña electoral municipal, el futuro del Banco de España estuvo muy presente, con opiniones diversas. Una de las propuestas, emanada del Partido Popular, abogaba por la demolición de la parte del inmueble que invadía la plaza de y por devolver este escenario a la situación anterior. Se trataba de ganar metros para el disfrute de los ciudadanos. Los demás grupos no vieron lógico traer a colación una discusión sobre la alineación del Banco perteneciente a los años 30.
La coincidencia con la línea significaría que el nuevo edificio no invadió la plaza, que en todo caso ya estaría invadida con anterioridad.
No obstante, la propuesta popular no era nueva, ya que Isaac Díaz Pardo preconizó no hace mucho (21 de noviembre del 2004) esta misma solución: «Por moitas razóns, hoxe cómpre facer desaparecer este mamotreto de escala desproporcionada ao seu entorno, disfrazado de barroco. Abondaría desmontar 15 ou 20 metros dende a fachada deica as rúas Coenga e de Gelmírez. No resto que ficaría do edificio abondaría para facer o museo da cidade».
Unos meses antes (16 de marzo del 2003), Xerardo Estévez consideró el edificio del Banco «desproporcionado, con una alineación inadecuada y un falso eclecticismo barroquizante». Y preconizó una nueva fisonomía arquitectónica: «Sería el momento de convocar un concurso internacional de ideas para ver qué se puede hacer con esa arquitectura que invade la plaza das Praterías, una vez que se defina el programa de reutilización del edificio».
El plan de reaprovechamiento del edificio está en marcha, dentro del mismo contenedor, al concluir técnicos y políticos de la administración local en las serias dificultades para proceder a un borrón y cuenta nueva o a la demolición parcial de la antigua oficina bancaria. Aun coincidiendo más o menos con las apreciaciones mencionadas, no se consideró pertinente desempolvar la piqueta.
La rehabilitación del edificio para transformarlo en Museo da Cidade se iniciará este año, impelida por cuatro millones de euros, y en el 2010 Santiago contará con un centro cultural de primer orden en pleno ojo del huracán turístico.