Después vendrá doña Cuaresma con sus restricciones y ayunos, por lo que ya llegará el tiempo para apretarse el cinturón. Ahora toca aflojarlo y disfrutar por lo tanto de don Carnal y de sus satisfacciones. Las gastronómicas son, pese a que otras se llevan la fama, un placer para los sentidos. Y los postres lideran este ránking de delicias culinarias. En Santiago y comarca son muchos los reposteros que en estas fechas se afanan con las filloas (rellenas de crema, nata o chocolate), las rosas o las orejas de carnaval. Como Rafael Fernández , de las pastelerías Ébano. En su establecimiento de Sigüeiro, Patricia asegura que orejas y filloas se llevan la palma, aunque reconoce que los niños no son en este caso los más golosos, sino que los adultos dan buena cuenta de estos postres en los que la harina y los huevos son ingredientes imprescindibles. En Tábora, Loli señala cuál es el secreto para que resulten un vicio difícil de dejar: que la masa esté en su punto, blanda, pero no demasiado pasada. En Suevia, otra de las pastelerías más clásicas de la ciudad, aseguran que la semana siguiente a Reyes ya comenzaron a preparar filloas y orejas, y que aún seguirán durante varios días. Estas últimas triunfan sobre todo entre los turistas, que se acercan a preguntar por un dulce tan llamativo y original. Lo mismo opinan en Mercedes Mora , otra de las imprescindibles de la capital gallega, en donde durante unos días se centran fundamentalmente en preparar estos dulces.
A la vista está que el carnaval es una de las épocas gastronómicas más deliciosas del año. Quienes ayer dieron buena cuenta de ello, aunque no con los dulces típicos de estas fechas, fueron los cabaleiros de la Orde Caldeira de Santa María de Arzúa. En su reunión anual, volvieron a compartir mesa y mantel para darse un homenaje digestivo a base de uno de las comidas más características de la cocina gallega: el caldo. Con la idea de dignificar este plato de invierno nació hace ocho años la Orde Caldeira de Santa María de Arzúa, que desde entonces reúne anualmente a más de ciento cincuenta personas en torno a un «banquete de etiqueta». Así define el encuentro Ramón Torreiro, muy conocido entre los vecinos de Arzúa por ser el encargado de la biblioteca municipal, así como por su implicación y participación activa en la vida cultural de la localidad. Torreiro es uno de los cuarenta caballeros numerarios que tiene la Orden del caldo, en la que se integró Xosé Luis Rivas Cruz, vecino de Boimorto y miembro del grupo de música tradicional A Quenlla. Xosé Luis Rivas Cruz compartió honores con Baldomero Iglesias. Ambos forman actualmente el dúo musical Mini e Mero, desde el que realizan una importante labor en la recuperación y puesta en valor de la tradición oral heredada del pasado. Ambos han sido investidos caballeros de honor; una distinción que en años anteriores sumaron a sus respectivos currículos el intelectual galleguista Avelino Pousa Antelo; el ex portavoz nacional del BNG, Xosé Manuel Beiras; el guionista, escritor y periodista compostelano Xosé Ramón Fandiño; y el alcalde de Teo, el también nacionalista Martiño Noriega. El regidor teense prestó ayer su voz para dar lectura al tarzanique . Explica Ramón Torreiro, que es como un libro abierto, que con ese vocablo se refieren en la Orden al discurso que se pronuncia a modo de pregón antes de inicIar el banquete del caldo.
. El presidente de la Asociación Galega da Lírica, José Víctor Carou, anda empeñado en hacer de Compostela un escenario de primer orden en el mundo de la lírica. Ahora impulsando el arte de los jóvenes cantantes en el ciclo de nuevos intérpretes. Un lujo para la ciudad. La próxima cita será el miércoles, con Cristina Rey.