La Copa tiene un encanto especial para cuantos participan en ella. En el caso de Santi Valladares, ayudante de Venancio López, a ese embrujo se le suma un halo de nostalgia. Han pasado veinte años desde que debutase con la selección español, en su etapa de jugador. Acudió a una concentración y disputó un amistoso frente a Italia que acabó con victoria por 4-3. Entonces, como ahora con el Lobelle, se hospedó en el hotel Torremangana y jugó en el Pabellón El Sargal.
Santi Valladares recuerda perfectamente su estreno con la selección, en una concentración previa al Mundial. Las vivencias empezaron a agolparse en la mente en cuanto le confirmaron la sede de la Copa y el hotel.
Después de cuatro lustros, hace retrospectiva: «El primer Mundial se jugó en el 89 y nosotros, de alguna manera, pusimos la primera piedra de lo que hoy es este deporte. A partir de ahí, España empezó a conseguir títulos». Después llegaron los éxitos, pero nunca le quedó la sensación de haber llegado demasiado pronto, en la antesala de la época dorada: «Cada uno vive la etapa que le toca. Yo la disfruté, en su momento, y ahora estamos en otra, en la Copa».
Trabajo contrarreloj
Tras el partido ante MRA se puso mano a mano con Venancio a analizar a ElPozo. Hasta las cinco de la mañana. Y ayer más dosis, porque apenas hay tiempo.
Jugadores y técnicos del Lobelle no dejan de significar que el adversario lleva mucho peligro en las acciones de estrategia. Y Valladares no es una excepción: «Lo tienen todo muy sincronizado. Y muchas veces este tipo de campeonatos se decida en jugadas así. Ellos tienen cuatro movimientos muy bien trabajados y los hacen muy bien».
El ayudante de Venancio ve al Lobelle centrado, con ganas, y está seguro de que plantará batalla al actual líder de la Liga.