Cuando Clotilde levantó polvareda

X. M. Cambeiro

SANTIAGO

Socorro García y Mar Martín asumirán el mando de la ciudad, como es normal

10 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando hace dos décadas Clotilde Rodríguez Martul tomó en sus manos el bastón de mando del Concello casi se movieron los cimientos de la ciudad. Por primera vez, una dama asumía la alcaldía de Santiago. Se la confió Xerardo Estévez durante sus vacaciones veraniegas, y Clotilde se sentó en el sillón municipal con toda la dignidad del mundo ante la curiosa mirada de propios y extraños.

No sería el único hito femenino de la historia de la ciudad protagonizado por la antigua regidora. Clotilde se convertiría en la primera mujer en ejercer como secretaria del delegado regio en 1994 y, un año más tarde, trasladaría el protagonismo desde el ara catedralicia al salón noble de Raxoi. Fue la primera fémina en oficiar una boda en el palacio municipal. Eran estrenos históricos que delataban el lastimero rol de unas mujeres que no alcanzaban más altos vuelos que los de sus faldas, lo único que muchos veían de ellas. Quienes hablaban de la señora de Villanueva acentuaron el punto sobre la i de Clotilde y respetaron el infrascrito de sus decretos.

Qué contraste el de aquel esclarecido verano con esta etapa estival, veinte años después. Socorro García y Mar Martín asumirán la alcaldía accidental de la ciudad y el anuncio efectuado por el alcalde casi queda sepultado por otras reseñas informativas. Buena señal que estas cosas no sean noticia. Al menos en este ámbito.

Pese a todo, son dos mujeres las que ocupan las plazas de regidoras a lo largo de agosto, que sí es algo inédito en los anales municipales. El equilibrio de cargos ofrece en realidad elevadas posibilidades de que eso ocurra. Lo que alguien bautizó como lista cremallera o paritaria ha aupado a la parroquia femenina y normalizado una situación anómala, aunque siempre quedará en el aire el debate sobre la prioridad de las cuotas o de la ciudad. La ex concejala Mar Bernal, que fue mencionada en una terna sucesoria para la vacante de Estévez, le confesó en una ocasión a este escribiente que ella no formaría parte de un gobierno si su presencia obedeciese a la mera cobertura de un cupo y no a su valía.

Socorro García tomará las riendas de una ciudad que empieza a tener chicha merced a unos presupuestos que han llenado el orden del día de dos Xuntas de Goberno. Afloró una cascada de proyectos latentes que tomarán forma al caer el cerrojazo económico. La ciudad ha seguido el ritmo inacabado de las cuentas anteriores en muchos casos, pero los ciudadanos podrán darse el gusto, por ejemplo, de caminar sobre las aceras sin tropezar con piedras desencajadas y prestas al zancadilleo. Que se lo pregunten a la actriz Pilar Pereira, amante de los paseos por la ciudad sin losas que amenacen sus tobillos. Esos 200.000 destinados al arreglo de las aceras seguramente hubieran salvado más pellejos en otros tropezones. Bien es verdad que el edil de Infraestructuras se lanzó a la cancha inversora tan pronto vio la vía despejada. Como hicieron los responsables de otros departamentos que estaban a dos velas con proyectos en la parrilla de salida.

Mejor irse de vacaciones con acuerdos consumados. Las vacaciones de los gestores políticos (y de quienes les siguen los talones en la oposición) suelen ser merecidas. En el caso de Santiago, seguro. Basta ojear la densa agenda diaria de cada edil (que puede saldarse con logros o fracasos) para percatarse de que el descanso es obligado si uno quiere que sus representantes tengan la mente oxigenada para velar por sus intereses.