Hace ya 32 años que salió por la puerta del Seminario Menor la última promoción de bachillerato, justo antes de que se implantase el BUP. Tras tres largas décadas sin verse, ayer volvieron a reunirse entre los muros que los vieron aprender durante siete cursos, y que muchos habían ya apartado en un rincón de su memoria. Todo gracias a Francisco Bugallo Otero, un boirense que llevaba meses luchando para regresar por un día a aquellos tiempos de historia y matemáticas. Incluso hubo quien embargado por la añoranza recorrió miles de kilómetros para plantarse en Santiago, como Carlos Deaño, llegado de Alemania, donde ejerce como peluquero. Después de las conversaciones plagadas de recuerdos, llegó la hora de comer. A la mesa se sentaron, entre otros, Gumersindo Guinarte, ex secretario xeral de Presidencia, el actor Celso Parada o el presidente de la asociación vecinal de Conxo, Luis Matos. Décadas de fútbol en el recuerdo. Quienes también aprovecharon el último sábado de la primavera para celebrar su ya tradicional reunión anual fueron los miembros del club de fútbol Arenal. El restaurante Alameda sirvió para que desde el presidente, Manuel Ángel Cortizo, hasta los miembros de la plantilla, como Valentín, Castromil, Couceiro o Elisardo García compartiesen anécdotas con las viejas glorias del club, como Cayó, Chispa, Gali, Chito, Carretero, Petisco o Matito. Entre ellos, un nombre muy especial: José Luis Fidalgo Veloso, un mito del fútbol que en la década de los 60 encandiló a los seguidores del Deportivo y el Real Madrid. Un invitado de excepción a pesar de no haber defendido nunca los colores del Arenal. Jazz gallego de fusión. Leo Gianneto's Jazz Project fue el encargado ayer de cerrar la segunda edición de la Semana do Jazz Galego que se organizó en el Centro Comercial Compostela. Hacia las 18 horas, el grupo amenizó el paseo de los que acudieron a la gran superficie en la búsqueda de algo con que alegrar sus oídos. Allí pudieron escuchar en directo los temas de su trabajo discográfico Tributo a The Police, un elepé en el que se demuestra que el jazz no está reñido con la fusión con otros estilos musicales.