Hace más de 500 años se plantó la semilla de la institución académica más importante de Galicia. Desde entonces, de sus aulas han salido grandes personajes
20 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La sabiduría popular indica que es necesario pasar por la universidad, pero que es más importante aún que la universidad pase por uno. Y parece que la USC deja la impronta del triunfo en aquellos que se forman en sus aulas. Grandes nombres de la política, las ciencias, las leyes o las artes han salido de la institución académica que creció a partir de aquel Estudo de Gramática que en 1495 creó el notario compostelano Lope Gómez de Marzoa, y que Alonso III de Fonseca impulsó hasta crear la universidad más importante de Galicia y una de la de más solera de España.
Como muestra, un botón. La política española está en manos de estudiantes de la USC. La ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, se formó en Económicas. José Blanco, ministro de Fomento, pasó su juventud en los pasillos de Dereito, al igual que el ex responsable de Cultura, César Antonio Molina, y el ministro de Justicia, Francisco Caamaño. En las mismas sillas estudiaron el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, y el Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido.
Todos los presidentes de la Xunta se formaron en la USC, con excepción de Manuel Fraga, que solo pasó en la institución académica compostelana un año. Y también el presidente de Asturias, Vicente Álvarez Areces, vino a Galicia para completar la enseñanza superior. Incluso el presidente de Venezuela de los años 80, Luis Herrera Campins, estudió en Compostela.
Sin embargo, los nombre más rutilantes de esta especial orla son los más antiguos. Entre 1654 y 1656, Domingo de Andrade adquiría en la USC los conocimientos que quedarían plasmados en la Catedral. El ilustrado Joseph Cornide Saavedra estudió Humanidades en la capital gallega. Valle-Inclán vino a Compostela a estudiar y ya no quiso levantarse del banco de la Alameda.
El padre del nacionalismo gallego, Castelao, se licenció en Medicina, y estudió en las mismas aulas en las que Jimena y Elisa Fernández de la Vega consiguieron ser las primeras mujeres universitarias de Galicia. Y las generaciones venideras dejarán más nombres grabados a fuego en la Historia. «É lei de vida. Serán máis e estarán mellor preparados», vaticina el rector, Senén Barro, que sabe que el que no viva la universidad plenamente «perderá oportunidades que dificilmente poderán reaparecer na súa vida».