La paciencia tiene un límite y Raxoi asegura que no le cogen tramitando un lustro más un polígono ensalzado por Touriño
13 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Octubre del 2006. En su primer debate del Estado de la Autonomía, y en medio de una larga retahíla de generalidades, Pérez Touriño lanzó de súbito su apuesta clara y rotunda por el Parque Tecnolóxico e Científico de San Marcos. Fue su referencia más abierta a Compostela. El alcalde Sánchez Bugallo, que escuchaba el discurso junto a Manuel Ameijeiras y Javier Losada, dejó traslucir un deje de satisfacción ante el guiño del presidente, y quizás en su fuero interno le colocó la alfombra roja a la actitud de Touriño hacia Compostela.
El frotar se va a acabar, decía el anuncio, y el frotamiento de manos de Bugallo acabó cuando el entonces director xeral de Patrimonio cerró una y otra vez las puertas a la proclama de Touriño, que se quedó aguada, y a la ilusión del alcalde por estrenar sin demora el parque tecnológico. El presidente tampoco le frotó las orejas al responsable de Patrimonio y el proyecto de San Marcos, vestido con distintos ropajes urbanísticos, no se movió un pelo del sitio en que estaba cuando entró Touriño.
Ahora sí que se va a mover más de un pelo, físicamente, porque a Raxoi se le hincharon los carrillos por el continuado traqueteo de los planes parciales del sector de San Marcos sin llegar nunca a su destino final. El Plan Xeral marcaba ahí el área tecnológica y científica, con el Camino por el medio. Lo que no sabían los munícipes es que ese hilo en el plano iba a ser tan traumático como lo está siendo en ese y en otros puntos industriales de la ciudad. Y que enmarañase tanto un documento capaz de encender las ilusiones de cerca de una treintena de empresas que pusieron su chincheta en ese mapa.
Claro está, el Camino se alza como el reo y culpable, rémora del progreso, y dispara no pocas dudas sobre las exigencias de protección. Por lo que parece, consiguió romperle la cabeza a los anteriores gestores de Patrimonio, y la incógnita es saber si sale humo también de los nuevos cerebros. Es preciso tener en cuenta que el director xeral es José Manuel Rey Pichel, que conoce todas las veredas del urbanismo compostelano. Aparte de que no le es ajeno el suelo de San Marcos, dirigió los designios de la empresa compostelana de vivienda y suelo Emuvissa. Siendo así, habría que imaginarse un final feliz, pero las perdices picotean entre la autovía y la autopista, cerca de A Sionlla.
El alcalde dice que Pichel hace todo lo que puede para enderezar el Camino. ¿Pero cuál es su criterio protector de la ruta jacobea? «Lo que hay es un rigor a la hora de proteger, y a veces ese rigor molesta. Por eso es importante concienciar y colaborar, no imponer». Eso es lo que le dijo hace un mes Rey Pichel a nuestro compañero de La Voz en Carballo, Eduardo Eiroa, al aludir a los alcaldes que se quejan «de exceso de celo protector».
Un celo protector que se apoderó, quizás, de San Marcos, y lo está dejando en pañales edificatorios. Y ahora, otra interrogante: ¿Cómo trata el Concello el Camino? «Somos os primeiros interesados en apoiar totalmente o Camiño», dice el alcalde. Pero el ovillo de San Marcos es difícil de desenredar, como si lo devanara un dux veneciano.
La conclusión es que, en el escenario de las televisiones públicas o en A Sionlla, la paciencia es lo único posible. Es el término más empleado por los supuestos beneficiarios de la política industrial de la ciudad y una de las cruces que han de transportar. La otra puede ser el precio, que las grandes firmas que aspiran a sentar sus naves en A Sionlla husmean con terror.
¿Cuánta paciencia mide el polígono tecnológico? Pues cinco años que ya van allá y los que resten. Raxoi dice que el parque en su nuevo asentamiento de A Sionlla se haría en dos años. Es decir, siete años en total.
Escuece una interrogante, y no poco: ¿De verdad que en el ahumado país de los atrancos y las demoras (la zona norte de Santiago) habrá un parque tecnológico en un par de años? Lo dice Raxoi. Otros desearían tener un dedo más en cada mano para calcular todo el proceso.