Un tránsito muy complicado

SANTIAGO

El inicio del año político en Raxoi llega con enfrentamientos y con una serie de proyectos que no han podido ejecutarse

17 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Hay políticos que miran a los astros y los signos para calibrar el curso de los acontecimientos. Mejor no creer en augurios. Algunos golpes casi sucesivos han puesto en evidencia que el 2010 cogió al Ayuntamiento con las defensas bajas. Ya el hecho de empezar el año xacobeo con un marco económico de prestado rechina lo suyo.

Van a tener que rezumar efectividad los argumentos del bipartito, porque relegar los presupuestos a la primavera, aunque sea para despejar incógnitas y obtener una previsión más realista de lo que va a entrar en las arcas, no casa con un año tan crucial para Santiago y la santiaguidad. Para mayor inri, los corrillos gubernamentales ya adelantan que cualquier parecido de las inversiones de este año con las del anterior sería una rareza o una acción de fotoshop. El urbanismo ya no renta. Queda el plan E, engorroso, cabreante, pero eficaz e irrenunciable, como indica el alcalde aquí al lado.

El albor del año ha sido blanco, dickensiano. El Concello, en honor a la verdad, encajó aceptablemente los temporales que se sucedieron en Santiago. Pero llegó la nieve y los servicios de emergencia quedaron en blanco. Es de esas cosas en las que uno tarda en despabilar y la ciudad quedó estancada. Hombre, los muchachitos disfrutaron, y de hecho el nieto de Bernardino Rama se encaró con su abuelo cuando le oyó decir que había que quitar la nieve. La nevada de cierto grosor es un acontecimiento extraordinario en Compostela y si en algo coinciden muchos es en que lo sucedido reforzó las posibilidades de atajarlo en el futuro, aun a sabiendas de que los políticos tropiezan diez veces en la misma piedra. Mientras, la nieve dejó un reguero de enfado, y dicen las malas lenguas que hasta Carlos Nieves empezó a firmar con su segundo apellido.

El tránsito de un ejercicio a otro está marcado por el inicio del Xacobeo y la polvareda que lo acompaña. Nadie duda de la relevancia e incidencia del año santo en Galicia y si el Apóstol estornuda se acatarra el resto de la comunidad. Lo malo es que la Xunta empezó situando el año santo en el aire y eliminando las peanas en las que se sustenta desde hace varios siglos: Santiago y el Camino. Nadie ha entendido esa grave omisión, ni tampoco que otras ciudades expriman las ubres del año compostelano, hasta dejarlo exhausto, con acciones que conducen a un desaire incomprensible.

El propio grupo popular de Santiago no tuvo más remedio que aliarse con la causa de la ciudad. Las críticas de Conde Roa hacia el gobierno amigo sorprendieron, pero no a todos. El día anterior el portavoz del PP había presenciado en Madrid el partido del Obradoiro y el Estudiantes con el alcalde y allí compartió con Bugallo el malestar por la actitud de la Xunta.

Es, curiosamente, el primer frente común (¿formal?) del mandato. El PP local ya había tragado algunos sapos (aeropuertos, Consorcio, Medicina) pero este especimen resultaba tóxico. ¿Y las iras del jefe, el que nombra a los candidatos? «No es la primera vez que me tiran de las orejas, y ya las tengo alargadas», dice Conde Roa. El jefe sabe que quien no defiende la ciudad es un candidato suicida.

El rifirrafe de las Administraciones no oculta que el año santo es el gran reto de la ciudad en el 2010, una bocanada de aire en la crisis, y los hosteleros, por ejemplo, ya han expresado sus temores por el divorcio administrativo. Hay tiempo para la enmienda, se asegura.

Una función que ha perdido el 2010 es la de año horizonte. Grandes proyectos nacieron con este tope temporal, empezando por el nuevo aeropuerto. No pocas infraestructuras viales, de transporte, saneamiento, dotacionales y urbanísticas han sido programadas sin traspasar la frontera del año santo. Algunas están todavía en preparto, pese a su acucia, como la autopista circunvalatoria. O la depuradora. Queda mucho que hilar.

Buen dato es que la ciudad ya camina firme por los carriles del PXOM. Eso es tranquilizador.