Se presentía, sí se presentía

SANTIAGO

Los primeros datos de alojamientos encienden las alarmas en un Xacobeo más desamparado que en ninguna otra edición

21 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Es de imaginar que la Xunta se quedó con un palmo de narices cuando observó las estadísticas de la Asociación de Hostelería y vio reflejado el fracaso de las pernoctaciones de enero en Compostela. Todos estaban a la expectativa del dato, tras la polémica desatada por la campaña efectuada por Cultura. El hecho de que el Ejecutivo gallego obviase Santiago y el Camino, antes de comprometerse a enderezar mínimamente el rumbo, generó serios temores en la ciudad. Unos temores que, como se vio, no eran infundados.

La noticia ha sido bastante cruel, porque ya no se trata de que los índices de ocupación hotelera sean bajos, sino que son los más bajos de los últimos siete años. Es enero, época de poca concurrencia forastera. Pero es enero de año santo, no un principio de año corriente y anodino. Y curiosamente este enero xacobeo es peor que cualquier ejercicio ordinario, cuando algo se debería notar el jubiloso 2010. Lo piensan todos.

La Xunta apela a los próximos datos «oficiales», pudiendo interpretarse que los proporcionados por la Asociación de Hostelería están lejos de lo científico o son susceptibles de ser cocinados como los que salen del horno del CIS.

Y también es casualidad que esas malhadadas estadísticas de alojamientos coincidan con un descenso del 1,2% del tráfico de pasajeros en el aeropuerto de Lavacolla. El conselleiro de Cultura se lanzó en plancha a desvincularlo de la programación del Xacobeo.

Asimismo es casual que las entidades ciudadanas hayan coincidido en ver con desconfianza la promoción autonómica de la ciudad. Uno de los gremios, el de hospedaje, se llevó tras enero las manos a la cabeza, gesto que no imitó el alcalde porque ya preveía el declive de esa cuesta, según él mismo reconoció. Socorro García lanzó un mensaje similar, pero con una coletilla: que las decisiones de la Xunta están impregnadas de un tinte electoral y político. Es decir, tienen la misma orla que el bajo coste aéreo, la Facultad de Medicina, la vivienda protegida y la colaboración en política social y cultural.

No obstante, tras el mal trago inicial hay una consigna común: tirar todos del carro. Se desea que el agua del dislate xacobeo sea pasada, tras los compromisos alcanzados por Roberto Varela con los colectivos compostelanos, y que afloren en la primavera unos indicadores del camino correcto. Pero Damocles acecha y la Xunta lo sabe.

El grupo popular pone por los suelos al Gobierno central, que tampoco ha hecho méritos para demostrar lo contrario. El Xacobeo es un asunto estatal a todas luces, y universal, pero la Administración de Madrid ha borrado prácticamente sus huellas del mapa presupuestario. Ni siquiera le ha dedicado un sorteo de lotería, cuyos fondos aportarían algo más de músculo a la programación xacobea, sin necesidad de apelar al culturismo, ya que incluso algún colectivo turístico compostelano la ve un poco enclenque. Muchas opiniones coinciden en que el Gobierno debería arrimar sin tibieza el hombro, como si el Xacobeo se celebrase en Barcelona.

Hay innumerables instituciones que sí conocen la significación del año santo. Lo ha entendido, por ejemplo, el Colegio Oficial de Médicos de A Coruña, con sede provincial en la ciudad herculina. La imagen de su presidente, Luciano Vidán, y el alcalde Sánchez Bugallo en Raxoi es muy ilustrativa. La institución médica traerá dos actos masivos a Compostela, uno de ellos a nivel español y europeo. Chano Vidán es santiagués y en su época de bachiller él y su compañero Bugallo patearon balones en el térreo campo de La Salle. Pero la idea de Vidán de montar dichos actos en la ciudad es compartida por todo su equipo colegial. Por cierto, la sede comarcal del Colegio (San Pedro Mezonzo), matusalena, tendrá mejor cara.

En fin, la Puerta Santa está abierta desde el 1 de enero, y los compostelanos quieren que se sepa en todo el orbe.