Dedicarse a tocar en bares no es un oficio rentable

La Voz

SANTIAGO

21 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Algunos de los artistas que amenizan las noches a los compostelanos en los garitos de la ciudad coinciden en que esta no es la única actividad que tienen como medio de vida.

El músico Ricardo Parada empezó tocando en la calle y aunque no fue a pedir trabajo a ningún local, los propios dueños lo invitaban a tocar en sus negocios. Ha estado en muchos bares de Santiago, pero se le conoce por sus actuaciones en el Momo, desde 1996. Parada reconoce que «lo de ganarme la vida así surgió por azar». El intérprete nunca cobra entradas y anima a los locales a que «den oportunidades de promoción a los chavales que comienzan».

El cantautor Xosé Constenla comenzó precisamente participando en las «canturreadas», que organizaba Ricardo Parada en el Pubis Pronobis, el actual Trasgo. Después de tres años de parón vuelve a actuar en Compostela, esta vez en el Rythm&Blues, donde interpreta temas propios de denuncia social o de otros cantautores. Constenla es músico de noche y trabaja en una consultoría de día: «Un asume a situación e segue por compromiso». David Tato lleva dos años tocando en el Dado Dadá con la Bakin?Blues Band, pero también actúa con otros dos grupos de jazz e imparte clases de guitarra, «pois é moi complicado traballar en proxectos propios», asegura el guitarrista.

La situación de Quim Farinha es diferente. «Vivo da música porque estou nunha banda recoñecida, pero outros non o teñen tan fácil e aínda se lles poñen trabas», afirma el violinista de Berrogüetto, que participa siempre que puede en las «foliadas» de As Crechas.