Cachada en el Sa Carneiro

SANTIAGO

El alcalde compostelano puso el dedo en la llaga de Lavacolla al viajar a Bruselas desde el temible aeropuerto rival

28 mar 2010 . Actualizado a las 03:00 h.

Una imagen vale más que mil palabras. El lenguaje gráfico es más fácil de entender y la imagen (mental, ya que no hay fotos) de Xosé Sánchez Bugallo facturando su equipaje en el aeropuerto Sa Carneiro resulta impactante. Galicia reúne tres aeropuertos, uno de ellos supuestamente central e internacional, pero la alternativa que le queda al regidor es bajar a Oporto para salir al extranjero. No es un plato digerible para los compostelanos, y Gerardo Conde se lanzó a la arena para censurar la actitud de Bugallo. Es lo que estarán haciendo a estas alturas muchos santiagueses. Incluidos los que acuden a la ciudad lusa para viajar más cómodamente a Europa.

El alcalde, ciertamente, no ha dado el mejor ejemplo al utilizar el Sa Carneiro porque parece apuntalar la idea de Oporto como opción incuestionable. Pero no ha obrado de forma distinta a como lo han hecho miles de compostelanos y gallegos atraídos por unos servicios y unas ventajas que no han encontrado en el aeropuerto galaico «de referencia», una referencia diluida como el azucarillo en el café para todos. La política del café compartido está triunfando... en el Sa Carneiro. Las famosas sinergias son eficaces, pero bien aceitadas y adobadas.

A las compañías les agradan los aeropuertos de referencia. Denles a elegir y verán. Pero van a donde la Administración coloque la miel. La estampa lusa del alcalde, y de miles de gallegos, tiene que ver con la ubicación de los panales que ha hecho la Xunta. Y se da la casualidad de que la capital gallega no está conectada con la capital europea. Algún convenio por ahí,...

¿Qué debe prevalecer, el uso de Lavacolla por parte del alcalde dando ejemplo y perdiendo el tiempo en rodeos, o el viaje directo y al grano de un mandatario sin dejar valiosas horas de su agenda en el camino? Cada uno tiene su opinión, pero con su iniciativa Bugallo expresó gráficamente con sus propias carnes lo que ha venido lamentando en los últimos años: que Oporto devora a los vecinos del noroeste. Ese clamor es el que le echa en cara Conde Roa por la contradicción que late entre el decir y el actuar. Los lusos, además, han cobijado una seductora campaña de las bondades del Sa Carneiro que ha penetrado hasta el corazón galaico.

Santiago luchó a brazo partido para alcanzar una cifra de pasajeros que logró ablandar el corazón económico de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena). Y Madrid llegó con un impresionando proyecto con el que está trajeando Lavacolla, eso sí, siguiendo el dicho vísteme muy despacio que no tengo prisa. Lavacolla será un aeropuerto de campanillas, auténticamente capitalino y el temor es que se convierta en un gigantesco florero de más de 200 millones de euros (260 a diez años vista). Habrá que darle contenido al tiesto.

Las cifras del plan director revisado estiman que Santiago concentrará en el 2020 entre 3,7 y 4,5 millones de viajeros. No está mal, no habiendo años santos por medio. Tal vez entre los pasajeros esté, en viaje hacia el norte, el alcalde de Oporto, Rui Río. Sería el mejor indicador del poderío de Lavacolla, de que han funcionado las políticas administrativas y de que el aeropuerto va por buen camino. Lo malo es leer luego en las revistas del corazón los viajes secretos de Rui Río.

La parroquia desea que las estimaciones de Aena se cumplan, pero va a ser difícil contabilizar 3,7 millones de pasajeros con gente circulando en sentido contrario. ¿Cuántos? Es una cifra desconocidad. La verdad es que el desplazamiento de Bugallo al sur, limpio de entornos justificativos, es impactante y descorazonador. Simboliza la impotencia de Lavacolla.

Si el PP ha cuestionado sin ambages la salida de la comitiva municipal desde Oporto a Bruselas, el BNG no ha querido hacer sangre de este asunto, ya que sitúa la diana en San Caetano. Lo que sí les produce quemazón a los nacionalistas es que ostentan dos áreas que se supone tienen mucho que ver con el Xacobeo y no lo parece.