El ambulatorio ya tiene sitio

Xosé M. Cambeiro SANTIAGO/LA VOZ.

SANTIAGO

Tras un lustro de trámites por unas parcelas, al fin la Xunta tiene vía libre para construir un centro de salud «prioritario»

25 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Para bien de todos, y en particular para la población del casco histórico, la crisis no se ha zampado el centro de salud de Galeras. Visto lo poco anclado que estaba el proyecto, podría ser uno más de los sacrificados por la causa de los recortes. Si los futuros usuarios han aguardado tanto, recargar la paciencia con unos cuantos años más tampoco sería mucho problema. Para la administración pública.

De hecho, ya son cinco los años que han discurrido desde que la Xunta de Goberno dio luz verde a la cesión de una parcela propia en Entrerríos. La Xunta no le vio pintas al trozo de terreno que recibía y el Concello negoció ese mismo año con las instancias universitarias la aportación de otro espacio adyacente para contentar a San Caetano.

En el plano administrativo se dejan fluir los meses y los años como si detrás no hubiese una comunidad a la espera del servicio que se bambolea impunemente en los despachos. Ya gran parte del viejo complejo hospitalario, revestido con sus nuevas galas, es un mero recuerdo. Desde la primera cesión de terrenos acordada por el Concello han salido en la lista de defunciones de los periódicos muchos futuros usuarios del centro de salud que aplaudieron el proyecto. Si lo llegan a saber, aplauden con los pies.

Para muestra de lentitud administrativa, el último botón. En julio del pasado año el Consello de la Xunta acogió la cesión de los terrenos ofertados por Raxoi, y ha habido que esperar al primer aniversario para rubricar las escrituras. Cuando uno acechaba la llegada de las máquinas a Entrerríos, de acuerdo a ese millón de euros presupuestados para este año, resulta que ve como el alcalde se lleva su estilográfica a San Caetano para estampar su firma al lado de la del ejecutivo del Sergas. Por ese año tontamente sepultado, las palas autonómicas no llegarán hasta el 2011.

La Universidade aportó 1.700 metros cuadrados a fin de garantizar el espacio necesario para el ambulatorio, en virtud de una permuta con el Concello. Fue generosa la USC, que miró más que otra cosa la utilidad de los diez mil metros cuadrados que recibió junto al antiguo mesón Roberto para construir un equipamiento de investigación frente a la escasa operatividad de la parcela de Entrerríos.

Volviendo el forro de la generosidad universitaria está la municipal. Es conveniente recordar que justo ahí al ladito del futuro ambulatorio se yergue inalterado el amplio edificio de Estomatoloxía. Y eso es lo malo (para los intereses municipales), que sigue inalterado. A Raxoi le apetecería ver a decenas de operarios cambiando tabiques y colocando archiveros con planos del PXOM donde los aprendices de odontólogos taladran los dientes de los voluntarios. Porque el edificio es suyo, pero lo disfruta la Universidade.

La frase «no lo verán tus ojos» no es apropiada en este caso, pero lo parece. Más de uno augura que pasarán los años, no tantos como reza el bolero de Los Panchos, antes de que en Estomatoloxía ondee el pabellón municipal. Eso sí, cuando eso ocurra, la nueva sede del Concello alojará a unos funcionarios privilegiados, con el personal de salud en la otra puerta.

La botadura de este barco sanitario (ese es el diseño del centro de salud, como el Gil Eannes de Viana en tierra) se hará mucho antes, teóricamente en el 2012. «É unha prioridade», dijo la ex conselleira María José Rubio en el 2007. Aquí las prioridades se miden con mucha laxitud.

Y menos mal que Pilar Farjas, la nueva titular, no varió el proyecto. Pero podría suceder, porque los cambios suelen acarrear cambios (para que se noten) y terminan siendo trasplantes de cara. El alcalde Xosé Sánchez Bugallo le preguntó a Farjas si iba a mudar alguna pieza del «barco». Y la conselleira le dijo que no. Bien. Pero uno no contaba con que la estilográfica se resistiese durante un año a rubricar la escritura de las parcelas, mellando la cacareada prioridad.