El Obradoiro y el Breogán vuelven a citarse en un derbi después de 23 años
SANTIAGO
Moncho Fernández, Corbacho, Raúl López y Chete Pazo regresan a una de las canchas que mejor conocen
09 nov 2010 . Actualizado a las 19:22 h.Compostela y Lugo son, históricamente, ciudades de baloncesto. Sus equipos de referencia, el Obradoiro y el Breogán, evocan galleguidad en sus nombres. Uno tiene 44 años de historia y el otro cuarenta, pero en cuatro décadas apenas han han compartido categoría. Las dos últimas vece remiten a la entonces llamada Primera B, en la temporada 83/84 y en la 87/88.
Analizando las trayectorias de una y otra entidad, parece como si estuviesen condenadas a evitarse. Y casi siempre han coincidido los mejores años de un club con los peores del vecino.
Desde el último derbi han pasado ya veintitrés años, tanto que los protagonistas apenas tienen recuerdos de aquella cita. El Breogán, que a la conclusión del curso certificó su retorno a la ACB, ganó los dos encuentros: 83-90 en Santiago y 119-100 en Lugo.
Presente
Compostelanos y lucenses empezarán hoy a preparar a fondo el partido del viernes. Encaran la contienda con estados de ánimo contrapuestos. El Obradoiro, con pleno de victorias, después de arrollar al Isla de Tenerife Canarias; el Breogán, envuelto en el murmullo de las alarmas tras encajar su quinta derrota de la temporada.
Será un partido especial y, en mayor medida, para cuatro representantes de los distintos estamentos obradoiristas, por su pasado reciente en el club de la ciudad de las murallas.
Desde la otra orilla
El entrenador, Moncho Fernández, fue ayudante de Moncho López en el banquillo azul, en la ACB. Alberto Corbacho militaba la pasada campaña a las órdenes de Rubén Domínguez. Chete Pazo, uno de los arquitectos de la actual plantilla, y Raúl López, que está estrenando la presidencia, desempeñaban las mismas responsabilidades hace unos meses en la entidad lucense.
De algún modo, también será un partido con connotaciones particulares para Jordi Vallmajó, uno de los bases del Breogán, que con anterioridad jugó en Santiago, si bien en las filas del Beirasar Rosalía.
Aunque los recuerdos de aquel último derbi se diluyen en la memoria, incluso en la de quienes lo protagonizaron, el Breogán-Obradoiro recuperará de golpe todas las esencias de los partidos de máxima rivalidad geográfica.