Los cables siguen en el aire

Xosé M. Cambeiro SANTIAGO/LAVOZ.

SANTIAGO

La eliminación de los hilos en el casco viejo intenta volver a la cita del Patronato, que al fin se celebrará en el año xacobeo

28 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Al anterior alcalde Xerardo Estévez le sacaba de quicio ver algo fuera de su sitio en cualquier pieza urbana, especialmente en las protegidas. Inmediatamente desenfundaba el móvil y movilizaba a la brigada oportuna. La empresa que instaló el enlosado de la Alameda temblaba cada vez que aparecía el alcalde por las obras. En una ocasión ordenó levantar un tramo de losas recién colocadas al advertir anomalías en la actuación.

Pasear por las viejas rúas de Compostela es una de las mejores sensaciones que un viandante puede disfrutar. Pero no tanto si levanta la vista y ve el patrimonio histórico distorsionado por uno de esos símbolos del feísmo que es el cableado que invade como las hiedras la arquitectura monumental. Pues eso le pasaba al ex regidor, que al poco de llegar al cargo ya estaba haciendo cuentas sobre la eliminación de los elementos que eclipsan el preciado patrimonio. Demasiados ceros tenían esas cuentas, y bastante complejidad el codicioso proyecto.

La gran oportunidad se presentó con la creación del Real Patronato y el Consorcio, capaz de arrastrar grandes magnitudes y llenar a base de bien un programa Compostela 93-99. Hoy el programa que el Patronato tiene sobre la mesa es el 2010-2013 y otra vez intenta volver al hule la eliminación y enterramiento del cableado. Raxoi tiene la firme intención de que el Rey le ponga su rúbrica el próximo mes en el seno de un amplio plan infraestructural.

La diferencia es que la motivación estética que imperaba hace unas décadas se ha visto equiparada a la funcional de una sociedad moderna que camina a pasos agigantados. Junto a los cables viejos discurren los hilos de la existencia más sofisticada, y todo ello busca un hueco que antiguamente solo servía para el agua y los albañales. Las autoridades locales calculan que, de venir otro Papa en el 2021, encontraría una imagen del ámbito histórico más celestial y el subsuelo bien sellado. Una década es un plazo defendible, pero hay gente en Raxoi a la que le parece corto para la urdimbre de actuaciones que hay que tejer.

En todo caso, el camino empieza con la firma de las Administraciones. ¿Veremos la de Zapatero el próximo mes? Hasta ahora había incógnitas matemáticas más fáciles de resolver que la venida del presidente, que por fin se acercará por la ciudad en los últimos suspiros del Xacobeo. La solución está en la mitad del próximo mes, en donde parece que confluyen ya los astros y las agendas de Madrid. La agenda del Papa encajó con más facilidad.

A muchos compostelanos les gustaría que el nombre de Santiago lubricase cualquier problema de encaje, como parecía ocurrir en las anteriores citas, pero todo parece aunarse en la languidez que se observa en torno a este organismo fundamental para la ciudad. Precisamente la reunión del Patronato, con la flor y nata de las Administraciones y el Rey a la cabeza, parece más que nunca el elixir revitalizador del ente interadministrativo cuando no pocos agoreros pronuncian el RIP.

Y es bueno que la reunión no se salga del marco del Xacobeo, porque de seguir el juego de las agendas se aproximaría peligrosamente al período electoral. Y eso, pregúntenle al PP y al BNG, crea susceptibilidades. El Real Patronato es una de las orlas más estimadas para un político, que pocas veces tendrá un mejor acompañamiento coral.

La venida del Papa también era propicia para los codazos, pero ahí ya se sabía quién guardaba el caballo ganador. En la misa del Obradoiro, por ejemplo, los focos se posaron a menudo en las autoridades, pero ¿algún televidente se enteró de que el alcalde de la ciudad anfitriona estuvo en el acto? Tal vez sí, por algún difícil escorzo. Pese a todo, si existe alguna escena que deba estar presidida por la institucionalidad y alejada del juego político es la de la cumbre del Patronato, porque la ciudad está detrás y muy bien arropada.