Empezó arrollando al Axarquía, se vio ganador antes de tiempo y reaccionó en el último cuarto
29 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El partido que disputaron el Obradoiro y el Axarquía fue como el misterio de la Santísima Trinidad, con tres duelos distintos y un solo final verdadero. El conjunto de Moncho Fernández firmó veinticinco minutos extraordinarios, diez inusualmente contemplativos y los cinco últimos en los que reaccionó a tiempo para restaurar el orden.
El Axarquía salió con el desparpajo esperado. Empezó con un triple de Conde, una penetración de Almazán y una canasta y adicional de Sinanovic, a dos metros del aro, sin despegar los pies del suelo. En medio solo hubo dos puntos del Obradoiro, coronados al contragolpe por Oriol Junyent mientras el rival bajaba hablando, despistado.
Curso defensivo
A partir de ahí los santiagueses dieron un curso de efectividad defensiva, con una actividad frenética. El Axarquía, que fundamenta casi todo su baloncesto de ataque a partir de las situaciones de bloqueo y continuación, se fue enredando en la telaraña diseñada por el cuadro técnico local. El Obra tapaba todas las líneas de pase, presionaba el balón hasta la extenuación y los andaluces se veían obligados a alargar sus posesiones mucho más de lo que a ellos les gusta. Hasta el descanso, se contaron con los dedos de la mano los tiros que pudieron hacer con comodidad. La valoración de todo equipo sumaba ¡uno!
El Obradoiro cerraba bien el rebote, salía con velocidad si veía la ocasión y jugaba con mucho equilibrio, sabiendo leer las variantes defensivas.
En el arranque del segundo acto el Axarquía buscó el uno contra uno, especialmente en el caso de Almazán. Y llegó a acercarse a siete puntos, después de aplicar una zona 2-3 que se le atragantó al principio a los compostelanos. Los dos primeros ataques fueron triples marrados. Pero no se descompuso el equipo. Siguió ahogando al adversari, Corbacho clavó un triple y a continuación Washington culminó una muy buena combinación con un mate. Al descanso el resultado era reflejo fidedigno de lo que estaba sucediendo en la pista: 42-24.
De vuelta de los vestuarios el encuentro siguió por el mismo cauce, con Oriol impartiendo magisterio. Por un momento el partido perdió el control. Los dos equipos caían en las precipitaciones, pero en ese contexto la diferencia seguía creciendo, hasta el 61-34 que puso Kendall.
Moncho Fernández empezó a ahorrar fuerzas, fue retirando a los jugadores más entonados y terminó el cuarto con Ruffin, Feliú, Corbacho, Nguema y Eric. Curiosamente, con un cinco de corte muy defensivo el equipo perdió el orden atrás. El Axarquía empezó a hacer ataques cortos, a anotar en acciones de uno contra uno y a liberar espacio para los lanzamientos de tres. Al comenzar el último cuarto llevaba tres de dieciocho y acabó añadiendo otros tres, pero en cinco intentos.
Recomposición
Moncho Fernández tuvo que recurrir a los tiempos muertos y terminó el partido con los mismos cinco jugadores que lo habían iniciado. El Axarquía llegó a acercarse a nueve, pero no pasó de ahí la reacción.
Al final, el Obradoiro tramitó su undécimo triunfo consecutivo y ya pone proa a Murcia, donde le espera el único equipo que le está aguantando el ritmo. El colectivo de Luis Guil ganó ayer en Girona y está a dos triunfos.