Raxoi rescinde el contrato para programar el campo de Bando

santiago / la voz

SANTIAGO

El proyecto es «inviable» según las condiciones actuales de la Lei do Solo

13 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El Ayuntamiento y la unión temporal de empresas encargada de la redacción del plan de sectorización del suelo urbanizable no delimitado número 39, el correspondiente a la parcela de 900.000 metros cuadrados del antiguo campo militar de Bando donde estaba prevista la construcción de un campo de golf, han decidido rescindir de mutuo acuerdo el contrato para la definición del documento urbanístico con el que se pretendía ordenar dicho ámbito.

El requisito de la Lei do Solo que obliga a reservar el 40% de la edificabilidad para viviendas de protección hace «inviable» la programación de este suelo en las condiciones que establece el Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM), según el gobierno local, que ha decidido paralizar cualquier iniciativa en ese ámbito «mentras non cambie a lei» en ese aspecto, asume el alcalde. La paralización del proyecto ya se daba por hecha desde hace tiempo, pero ahora se asume como definitiva, al menos con el actual marco legislativo, con la rescisión del citado contrato que decidió la Xunta de Goberno en su última reunión.

El PXOM plantea para esa zona la construcción de un campo de golf y un máximo de 308 chalés, además de un hotel y un centro social vinculado al equipamiento deportivo, a razón de una edificabilidad de 0,08 metros cuadrados por metro cuadrado, lo que arroja 72.000 metros cuadrados edificables. Es lo que define el PXOM. Pero la obligatoriedad de reservar el 40% de la edificabilidad para viviendas protegidas y el límite de 3,5 viviendas por hectárea que marca el planeamiento municipal harían que los inmuebles protegidos -tienen su límite edificatorio en los 90 metros cuadrados- cubriesen ya la totalidad de las unidades residenciales que admite el PXOM.

Urbanización sin recursos

Y ahí está su «inviabilidade económica», según el Ayuntamiento, que sostiene que no solo no tiene sentido hacer viviendas protegidas a varios kilómetros del casco urbano, sino que con toda la edificabilidad copada por ese tipo de construcciones no se podría repercutir sobre ella los costes de urbanización, por lo que sería inasumible afrontar los 12 millones de inversión que se estima para llevar los servicios básicos hasta ese ámbito (agua, saneamiento y accesos) y los seis que requeriría la urbanización interior.