Asegura que el patronato no tardará en sacar la dirección a concurso
20 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Me preocupa mucho quién va a tomar mi puesto, no puede ser cualquiera»
La Fundación Eugenio Granell reabrió sus puertas después de las obras de remodelación del pazo de Bendaña que ampliaron el espacio de la entidad para incorporar al legado artístico del creador surrealista los once mil volúmenes de la biblioteca personal del artista y de su esposa, Amparo Segarra. Para dar a conocer este fondo bibliográfico y el archivo, la directora de la Fundación Granell e hija de Eugenio y Amparo, Natalia Fernández, montó la exposición A biblioteca de Granell, de la que ella es comisaria, que se completa con cuadros relacionados con la cultura escrita.
-¿Qué significa que la Fundación incorpore este legado?
-Antes de nada quiero resaltar que la Fundación está donde está y tiene lo que tiene en gran parte gracias a los alcaldes compostelanos Xerardo Estévez y Xosé Sánchez Bugallo. Es importante porque mis padres siempre quisieron que todo lo suyo estuviera junto, y Bugallo fue quien negoció con mi madre el traslado de la Biblioteca y del archivo. Hay mucho material, porque la biblioteca está casi intacta, faltan algunos libros que se regalaron, pero lo importante está todo.
-¿Qué se descubre a la vista de estas obras?
-He querido hacer un guiño al público, que vayan viendo la variedad de los libros que hay y los intereses de Granell. Y, obviamente, están los libros de los surrealistas y de los amigos como Bretón, Duchamp, Peret Lam..., libros dedicados, cartas, entre ellas muchas de las que él escribió, porque de muchas de ellas quedó copia, porque como su letra era difícil de entender las hacía a máquina y copia con papel carbón. En la sala de Granell están los libros que él escribió, alguna que otra crítica sobre él y se puede ver la evolución de Isla cofre mítico, que fue el primer libro que publicó, porque él se involucraba en todo el proceso de sus libros, desde el diseño y posibles dibujos. En definitiva, se trata de mostrar que Granell era mucho más que el pintor que conocemos hasta ahora.
-¿Con qué criterios seleccionó entre tanto material?
-Están representados sus intereses como intelectual y como artista, tanto a través de sus libros como de su archivo. Es un cúmulo de información sobre el personaje. En la sala de literatura general, por ejemplo, decidí exponer en una de las vitrinas tres obras de Cervantes: Las Obras completas, El Quijote y Persiles y Segismunda, mostrando la última página de uno de los libros, porque Granell tomaba notas de cosas que le interesaban, de temas o frases. Cervantes fue clave para Granell, como Lorca, Valle-Inclán, Eugenio Florito y otros escritores que conoció en el exilio, algunos conocidos aquí y otros no.
-¿El traje de luces que está en una sala era suyo?
-Sí, lo tenían mis padres. A mi padre le gustaban mucho el mundo del toro, y dediqué una sala a ese tema.
-¿Qué más puede sorprender a alguien que recorra la muestra?
-No lo sé. Lo que espero es que perciban que era una persona muy abierta, que le interesaba de todo, que prestaba una atención minuciosa a las cosas.
-¿En el archivo caben sorpresas?
-Mis padres lo guardaban absolutamente todo. Y hay carpetas enteras sobre animales, aparte de las que tenía sobre caballos, toros y pájaros. Y sobre pueblos de España. A mi padre el paisaje no le interesaba, no le gustaba lo verde. De hecho no comía ensalada porque era verde. Es una posible investigación. O una carpeta que dejó mi madre con una notita con documentos para crear una revista. Todavía hay algunas cosas que no sabemos bien como ubicar y vamos a seguir digitalizando, sobre todo cartas. En julio vamos a sacar el libro en el que he estado trabajando sobre su relación con el ferrolano Rubia Barcia.
-¿Está satisfecha de la situación actual de la Fundación?
-Estoy muy contenta y sobre todo muy agradecida a todas las personas implicadas y al equipo que tengo. Ya no soy una niña y me preocupa mucho quién va a tomar mi puesto, porque ahora mismo no hay dinero para ofrecer un salario decente y no puede ser cualquier persona, tiene que ser alguien que entienda, que sepa de surrealismo. De momento puedo seguir haciéndolo, pero el patronato tomará algunas decisiones para sacar el puesto a concurso.
-¿Es un proceso abierto?
-No, pero me gustaría dejarlo en manos de alguien que tenga unas bases, y quedarme haciendo cosas con los archivos.
«Mi padre era muy minucioso, y tanto él como mi madre lo guardaban todo»