El segundo partido de la serie se presenta repleto de alicientes y el ambiente en Sar está garantizado, con más de cinco mil espectadores que volverán a poblar las gradas y a animar de principio a fin.
En la jornada intermedia, y como ya hiciese en las semifinales y en los cuartos de final, el Obradoiro optó por una sesión reparadora en las aguas del Balneario Hotel Compostela.
La principal preocupación de cara a esta tarde se personifica en Levon Kendall, que sufrió un esguince en el tobillo derecho el viernes.
El canadiense, que ayer estuvo viendo al Lobelle frente al Barcelona en Sar, acompañado por Miki Feliu, es optimista, a pesar de que la inflamación de la articulación era todavía notoria. Tiene molestias, pero no cree que le impidan jugar.
El Burgos optó por programar un entrenamiento suave en el pabellón de Santa Isabel. Andreu Casadevall dispone de todo el plantel.
En el primer partido, el único que se quedó sin minutos fue el pívot Víctor Baldo, que todavía no se ha estrenado en las eliminatorias. Sufrió una lesión en una rodilla, pero tiene ya el alta médica y trabajó durante la semana al mismo ritmo que sus compañeros. El viernes no jugó por decisión técnica.