Juzga clave saber transmitir malas noticias a los enfermos terminales
18 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando el redactor entra en su despacho, Domingo habla por teléfono y alude a la presencia del delegado del Gobierno en el foro sobre transmisión de malas noticias a los enfermos terminales. Expertos de todo el mundo acuden a esta cita. Gómez, su coordinador, sabe mucho de estos episodios. No en vano compartió experiencias en el Hospital de Veteranos de Guerra de Tampa (Florida), donde fue profesor visitante y vivió las secuelas de las sangrientas guerras de Corea y Vietnam. «Allí me imbuí del arte de saber escuchar a la gente al dar las malas noticias», dice.
El cáncer y las enfermedades cardiovasculares, con el mayor porcentaje de fallecimientos, constituyen hoy el mayor escenario de las malas noticias a enfermos terminales. Sobre la mesa están el proyecto del Gobierno sobre la muerte digna y los cuidados paliativos, con un importante debate moderado por el obispo de Tui-Vigo.
«Junto al médico, el psicólogo es fundamental, ya que contribuye a aumentar la calidad de vida del paciente que se halla en situación terminal», refiere Domingo. La comunicación de una mala noticia, asegura, es muy importante, ya que si se hace mal habrá efectos negativos para el paciente y su familia: «Esa persona va a morir y debiendo organizar su patrimonio, no lo hace y genera conflictos familiares».
El foro tiene el decidido apoyo de la Administración central, de la Universidad y de la Iglesia. Pero habrá sillas vacías: «Son las de la Administración autonómica, y lo lamentamos mucho, pero no nos han dado ninguna respuesta ni explicación».
Domingo vino a Santiago en el año 1974 con la experiencia de Lovaina (y su dicotomía valones y flamencos) a cuestas y la transmitió en su etapa gallega. «Fui el primer licenciado en Psicología que impartió clases de esta especialidad en Santiago. Me contrató la Universidad, junto a otros profesores, para poner en marcha estos estudios».
El ejercicio de la cátedra no le impidió desempeñar también la presidencia del sindicato CSIF y negociar en Madrid el estatuto del régimen del profesorado.
A partir de la puesta en macha de Psicoloxía en Santiago, junto a otras pocas universidades españolas, «contribuimos a la formación de psicólogos para cubrir necesidades de los centros de salud que se fueron creando». La Facultad evolucionó mucho desde entonces, con eminentes profesores y medios. Curiosamente, se redujo la matrícula. Antes había 300 alumnos y hoy 150: «Se selecciona más al personal. Los que vienen tienen una vocación más firme».
Avances
¿Se notan los avances en Santiago? «A nivel general la Psicología ha ido dando pasos de gigante», dice Domingo, quien destaca que, más que ver los avances desde el punto de vista de Santiago, lo importante es «congratularse» por la extensión de la Psicología a los diversos ámbitos de la vida, y no solo a la clínica y la escuela. Menciona, a título de ejemplo, la importancia del perfil psicológico en los cuerpos de seguridad.
Hay un terreno que Domingo ha pisado como pionero, partiendo de un foro nacional de expertos celebrado en Compostela: el acoso laboral. «Pusimos en marcha un observatorio de acoso en el trabajo, y me correspondió en varias ocasiones llevar el peritaje de casos de esa índole». Constató, a través de ellos, la complejidad de la tarea y las dificultades para disponer de todos los elementos y «pruebas fehacientes». Con todo, «siempre hay que intentar la mediación y los sistemas de ayuda. Tenemos varios casos en los que estamos trabajando».
¿Hay fingimientos en los trastornos de base psicológica? «Sí existen fingimientos, y los psicólogos tienen que detectarlos».
Excepto sus estancias docentes o de investigación en Estados Unidos, Suecia y otros países, Domingo no se movió de Santiago desde 1974. «En esta ciudad es donde encuentra uno el equilibrio, la tranquilidad, el sosiego, la posibilidad de desarrollar mi vocación docente», dice el catedrático compostelano. En Santiago se casó y aquí nacieron sus hijos.
La ciudad, a juicio de Domingo Gómez, tiene un «gancho especial» desde el punto de vista arquitectónico, histórico-artístico y urbanístico, y las nuevas infraestructuras le han infundido una mayor vitalidad. Cita nuevos espacios «maravillosos» como el parque del Paxonal.
Compostela es una ciudad que ha integrado distintos elementos culturales. Domingo trae a colación la Cidade da Cultura, la Real Filharmonía de Galicia, «el ámbito vivo» de la oferta cultural, el «continuo debate que existe a través del programa cultural» o el jacobeo, con su afluencia diversa y su universalidad. Junto a ello, logros como las comunicaciones y el acortamiento de las distancias hacen que la ciudad encare bien su porvenir: «El futuro inmediato de Santiago es muy halagüeño y trabajar por esta ciudad merece la pena».
Ese horizonte alentador no obvia que vivimos en un escenario de crisis, y psicólogos como Domingo Esteban son conscientes de esa realidad y de las difíciles aspiraciones laborales de muchos ciudadanos. Le apenan las selecciones de personal «que llevan a cabo muchos irresponsables de recursos humanos, con una gran desconsideración hacia personas jóvenes y preparadas que quieren trabajar y a las que su situación provoca efectos personales, familiares y sociales».