Algunas ideas para darle otro sentido a las fiestas de cumpleaños
26 oct 2011 . Actualizado a las 14:54 h.Area tiene cinco años y le falta un diente de leche. Se le nota cuando se ríe, pero a ella no le importa. Siempre va corriendo y riendo de un lado a otro. La abuela dice que parece un saltimbanqui. El domingo cumplirá seis años y está muy ilusionada invitando a los amigos a su fiesta. Pero al mismo tiempo anda un poco preocupada. Este año sus padres se han empeñado en hacer algo diferente. No van a ir a un centro comercial, ni a un parque de bolas, ni van a contratar payasos, ni a encargar una tarta de dos pisos. No, la fiesta esta vez «va a ser en casa y entrañable», le dijeron. Y lo peor de todo es que comprar regalos está prohibido. «El regalo de verdad es que tus amigos quieran venir para estar contigo», la intentaron consolar. Pero Area no está nada convencida: «Pfff... vaya cuento. Los mayores se han vuelto locos. A mí lo que de verdad me hace ilusión es que me compren esto, esto y esto». Rodeada por sus muñecas, por las casitas de muñecas, los coches para pasear las muñecas, los muñecos para hacer de novios de las muñecas, y la cocinita para hacer chocolate de mentira para que las muñecas inviten a merendar a sus amigas muñecas... Area piensa en la mala suerte que tiene por no poder hacer un cumpleaños como los que hacen todos. «Prohibido comprar regalos, ¿a quién se le ocurre?», piensa mientras se le escapan unas lágrimas de rabia. Pero a esta niña le esperan algunas sorpresas que le ayudarán a recuperar el verdadero sentido de las fiestas de cumpleaños...
Este es el argumento del cuento «Area cumple seis», que forma parte de un proyecto educativo ideado por el Instituto Galego de Consumo y dirigido a los niños de educación infantil. Realizado en formato multimedia y disponible en Internet, es un buen punto de partida para que padres e hijos reflexionen sobre la necesidad de poner algo de sentido común al exceso que supone celebrar cada cumpleaños como si de una boda se tratara.
Y es que, después de los grandes gastos del inicio de curso, participar en estas fiestas supone un nuevo asalto a la economía familiar, sobre todo a las más ajustadas. La crisis económica es, de nuevo, un buen pretexto para intentar recuperar algunos valores que en los últimos años quedaron aplastados bajo la avalancha consumista. Aprovechemos la oportunidad.