Ramón Núñez: «La ciencia es un factor de crecimiento»

Rubén Ventureira

SANTIAGO

Dirige el museo desde el 29 de febrero del 2008: «Aún no he celebrado mi primer cumpleaños en el cargo», bromea a cuento de aquel bisiesto. Desde entonces hasta hoy, Ramón Núñez Centella ha estado trabajando en la sombra. Ahora por fin se hace la luz en el prisma de cristal.

30 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Ramón Núñez (A Coruña, 1946) lo ha vuelto a hacer. El creador de la trilogía de museos de ciencia coruñeses (las casas de las Ciencias, el Hombre y los Peces) ha levantado un nuevo templo de la cultura científica. Y de nuevo en su ciudad, pero esta vez con la vitola de nacional. Atiende en su despacho, situado al borde del paseo marítimo.

-El edificio Prisma de Cristal fue concebido para otros usos. ¿Se adapta a su nueva función?

-Perfectamente. Si pido hacer un edificio para albergar parte de un Jumbo seguro que no sale mejor. Hubo que realizar unas modificaciones. La más importante, cambiar el acceso principal: me aterrorizaba que los autocares con niños aparcasen junto del paseo marítimo, una zona con tráfico, así que se ha hecho el acceso por una plaza. Y se ha hecho la conexión interior. Es un prisma de cristal que cobija en realidad dos edificios en uno. La parte que iba a ser conservatorio de danza se destina a oficinas, y la que iba a ser museo de arte contemporáneo es la que dedicamos a exposición.

-Curiosamente, la Casa de las Ciencias, el primer museo que montó, también estaba destinado a museo de arte contemporáneo.

-Exacto. Aunque no había proyecto museológico. Y nadie concibe hoy otro uso que el que se le da, con su cúpula dedicada a planetario.

-Ya había tres museos científicos en A Coruña. ¿Cómo se planteó hacer este cuarto para no caer en la reiteración?

-Diferente. Y creo que lo hemos conseguido. El público juzgará.

-¿Cuántas piezas tiene en depósito el museo nacional?

-La colección la forman unas 15.000, pero es un conjunto muy irregular. Con gran valor histórico hay ya unas 200.

-No se exponen las 200...

-Es un museo del siglo XXI. Hace unos años fui a un museo del automóvil en el que entrabas y se veía coche tras coche, sin más. Cerró. Todas las piezas señeras van a pasar por aquí, pero no simultáneamente. Se trata de ponerlas en valor, no de acumularlas. Va a ser un museo vivo y en permanente cambio.

-Deduzco que salvo el Jumbo, icono del museo, se renovará el resto. ¿Cada cuanto tiempo?

-Cada año, en promedio. Hay que dar motivos para que el que haya estado aquí vuelva.

-Además, la idea es que la colección se vaya enriqueciendo...

-Es evidente que la colección va a ir aumentando. Entre otras, ya hemos recibido donaciones del Chuac, como un microscopio electrónico, y hace unos días el nieto del físico José María Otero de Navascués nos ha depositado un bloque de grafito que formó parte del primer reactor nuclear en cadena construido en el mundo, en 1942 en Chicago como parte del Proyecto Manhattan.

-Habla de poner piezas en valor, pero también hay una sala dedicada a científicos españoles actuales. El Muncyt también pone la lupa en el hoy.

-Es que este museo tiene que ser un escaparate de la ciencia que se hace en España. De ahí el espacio dedicado a todos los ganadores del Premio Jaime I de Investigación Básica. Y también ponemos un ojo en el pasado, pues al lado exponemos los tubos de descarga de los años 20 y 30 de Mónico Sánchez, un emprendedor que montó en su pueblo, Piedrabuena (Ciudad Real), una fábrica de tubos de vacío que vendía a todo el mundo. Como Mónico hay muchos más, y desconocidos. Por eso hay que potenciar la cultura de la ciencia y la tecnología.

-¿Tiene sentido abrir un nuevo museo nacional cn la que está cayendo?

-Más que nunca. En un mundo tan competitivo como el actual, la educación científica de la población tiene que ser una obligación para los poderes públicos. Y liderar esta tarea es una de las misiones del Muncyt. Además de conservar y poner en valor nuestro patrimonio, tenemos que despertar el interés por la ciencia y la tecnología, que son factores de crecimiento y desarrollo social, económico y cultural. Así lo hacen desde hace muchos años en Francia, Italia, Alemania o Inglaterra.

-¿Teme que la crisis y el probable cambio político afecten al museo?

-El Muncyt está listo para su apertura. No dudo de que se va a abrir.