Moncho Fernández no quiere que sus jugadores se amilanen y los anima a buscar el aro siempre que consigan una buena posición de tiro
13 nov 2011 . Actualizado a las 00:29 h.Dos victorias en seis jornadas, pero habiendo jugado ya contra tres equipos de la Euroliga como son el Real Madrid, el Unicaja y el Baskonia, y frente al Alicante, que ha arrancado en sexta y solo ha hincado la rodilla en una ocasión. De los cuatro partidos perdidos, el Obradoiro solo en el último estuvo lejos de la victoria, víctima de su mala jornada en el tiro. Y espera al Fuenlabrada con la sensación de los estudiantes que hacen bien los deberes pero luego se quedan cortos en los exámenes.
Quizás por todo ello, durante la semana ha sido tan importante el trabajo técnico y el táctico como el psicológico, a tenor de lo que dio de sí la habitual rueda de prensa previa a cada encuentro. Moncho Fernández no tiene dudas de que el equipo está en la buena línea, de que hace las cosas bien y de que ese es el camino para que el acierto en el tiro termine por llegar. Y su consigna es clara: «Lo que les digo a los jugadores, cada vez que tienen una buena posición de tiro, es que lancen, que no pasa nada». «Fallar forma parte del juego», añade. El objetivo es revertir esa situación y todo pasa por no quebrar la confianza sino alimentarla.
Análisis positivos
En lo que pueda tener de científico el deporte, los análisis que hace el cuerpo técnico después de cada partido dicen que el Obradoiro es un equipo aplicado y trabajador, que aplica el manual. Pero lo porcentajes no le acompañan y lo peor que le puede pasar es que se obsesione o se flagele.
En esa línea, tampoco ayuda mucho otorgar al partido de mañana el rango de una final, dotarlo de una trascendencia que no es tal a poco que se aplique la perspectiva diacrónica. Y ahí también ha incidido esta semana el cuadro técnico. Moncho Fernández recordó que, pase lo que pase frente al Fuenlabrada, todavía quedarán veintisiete jornadas. El partido es importante, ya que un triunfo dejaría al equipo en mitad de la tabla. Y ese es el norte que busca el Obra.