El Obra se acerca cada vez más al precipicio

X. RÍOS SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOÁN A. SOLER

El Obradoiro volvió a perder, pero esta vez la imagen fue diferente. La derrota no dolió tanto como el día en el que el colista Valladolid se llevó los puntos de Sar. Ante el Cajasol, el Obra cayó 70-77, pero el equipo tuvo momentos de cierta lucidez.

El Obra perdió porque el Cajasol realizó una defensa asfixiante y demoledora, porque en la primera parte solo anotó veinticuatro puntos, porque los árbitros siempre se equivocaron a favor del más fuerte y porque en el equipo rival estaba uno de los jugadores más en forma de la Liga Endesa, el ex obradoirista Paul Davis, que firmó un partido casi perfecto, sin apenas fallos, con 26 puntos en su hoja de ruta y con 34 de valoración.

El encuentro ya comenzó con varios errores arbitrales y con un Obra poco enchufado. Por contra, el Cajasol salió a competir con más intensidad y pronto se colocó con ventaja en el marcador (0-8), con seis puntos de Bogdanovic.

Tardó en reaccionar el Obra. Así, el Cajasol se puso con una ventaja de once puntos (3-14), que coincidió con la entrada en pista de Paul Davis, que fue recibido con una tímida ovación. El ex del Obra respondió con dos canastas casi consecutivas.

Palacio metió a su equipo en el partido, con diez puntos en poco más de un minuto (una canasta, dos tiros libres y un triple). Sin embargo, un triple de Calloway y una canasta en el último suspiro de Tepic, con polémica y monumental bronca a los árbitros, noquearon de nuevo al Obra al concluir el primer cuarto (12-21).

Tras el pequeño descanso, el Obra salió otra vez con las pilas gastadas, sin apenas gasolina. Y el Cajasol, todo lo contrario. Dos triples de English y Calloway, y dos canastas de Davis y Bogdanovic, destrozaron a los santiagueses. El cinco sevillano alcanzó una máxima renta de diecisiete puntos (16-33). Luego, una buena reacción de Palacio permitió reducir las diferencias (24-37) antes del descanso.

Recital de Corbacho

En el tercer acto Lasme y Bulfoni mostraron el camino, pero el Cajasol, liderado por un extraordinario Davis, nunca se dejó impresionar. Los andaluces mantuvieron claras diferencias hasta mediado el cuarto.

Entonces, apareció Alberto Corbacho. El mallorquín ofreció un auténtico recital cuando más lo necesitaba el Obra. En poco más de dos minutos anotó cuatro triples y levantó a la hinchada de sus asientos. Transportó a su equipo de un desconcertante 30-47 a un esperanzador 44-54.

El Obra mejoró sus prestaciones tras el descanso y la afición empezó a creer en el milagro. Washington y Kendall asumieron la responsabilidad y otra vez Corbacho dio alas a su equipo con dos triples, colocándose el Obradoiro a solo siete puntos.

En la recta final, al Cajasol no le tembló el pulso. Mantuvo el nivel defensivo y el acierto de los de Moncho Fernández no fue suficiente para darle la vuelta al marcador. Y eso que Davis, a medio minuto para el final, erró su primer tiro libre en unas estadísticas casi inmaculadas.

El Obra volvió a sufrir en esta dura cuesta de enero. Ni siquiera la ruidosa afición, que no le pasó ni la más mínima al desacertado trío arbitral, pudo sacar a los jugadores de Moncho Fernández del precipicio en el que están instalados.